CARNAVAL
Había
tenido el cuidado de precisar la edad para que lo integraran en el grupo de los
mayores, aunque en realidad mintió un poco, de lo contrario no le habrían
admitido en la aquella fiesta de carnaval ¡Y tenía tantas ganas! ¡Hacia tanto
tiempo que no asistía a ninguna! Por eso vio la ocasión en ese anuncio que
ponía: No importa la edad.
Ya
tenía el disfraz, era de esqueleto y le saldría gratis, aunque tuviera que
ponerse guantes para que las manos no lo delataran.
Haber muerto hacía 200 años era una ventaja,
pero tenía que tener cuidado con los empujones ¡Le había costado tanto trabajo
ponerse cada hueso en su sitio!