LOCURA
PLANTEAMIENTO:
Un
hombre sentado en un rincón de una habitación pequeña, mueve la cabeza al ritmo
de una melodía infantil que tararea. Balbucea palabras sin sentido. Parece
estar hablando con alguien.
NUDO:
Le han encontrado
en una finca con los cadáveres de una anciana y dos niños. Niega haber sido el
autor de sus muertes y en todo momento se refiere al otro.
DESENLACE:
Va a
ingresar en un manicomio, defendiendo su inocencia.
MONOLOGO
¿Dónde
estoy? ¿Qué me ha pasado? Toco las
paredes y están muy cerca, apenas entra luz por las rendijas de techo. Estoy
prisionero dentro de una caja oscura .Tengo mucho miedo. Grito y las paredes
desnudas me lo devuelven aumentado por el eco. Tengo frio. Estoy temblando.
¿Por qué me han encerrado? Socorro soy inocente.
Recuerdo
una casa de campo, niños jugando. Alguien me llama. Es una señora que se mece
despacio en una mecedora de mimbre. El cielo esta gris. Los arboles tienen las
hojas rotas, caídas. Todo está sucio, es deprimente, me asusta. Intento llegar
al lado de la señora, pero no puedo. Algo me impide avanzar. Hace mucho viento.
El viento me marea, me aturde. La señora
sonríe y me hace señas para que me acerque, pero no puedo. Ya estoy oyendo los
ruidos, todo va a empezar de nuevo, yo no quiero, pero él es muy poderoso,
tengo que acatar siempre su voluntad
Los
niños bajan del columpio y se dirigen hacia mí, pero ellos tampoco pueden
llegar. Todo se realiza un segundo antes. No llega a ser una marcha atrás , es
quietud, no avanzar.
Solo la
señora sonriente, levantándose de la mecedora se dirige a mí, y me rodea dando
saltitos, y canturreando una canción infantil. Los niños se acercan corriendo.
Se han soltado también de sus ataduras, pero yo no puedo moverme. Entonces el
poderoso sale en mi ayuda.
Ya no
oigo los ruidos, todo ha pasado. Siento una gran paz. Él me ha dicho que esta
será la última vez.
¡Quiero
huir! ¡Yo no los mate! Fue el otro, el que está en la caja oscura de mi mente.
Es muy poderoso, me domina. Este es el castigo por sus crímenes, estar en una
caja, dentro de otra caja y yo inocente, condenado a seguirle.
MILAGROS MÁRQUEZ