lunes, 13 de abril de 2026

EL ANTIGUO PARAÍSO

 

EL ANTIGUO PARAÍSO

 

Los pliegan, los guardan en sus bolsos y se largan sin despedirse de mí, yo que los había invitado para tener un pequeño rato de trato humano y enseñarles enciclopedias antiguas, con brillantes colores, ahora no sirven pero son agradables de ver y hasta les di permiso para arrancar las hojas que más les gustaran y llevárselas, haciendo cuadros con ellas, así sus hijos y sus nietos sabrían como había sido este planeta antes de que todo empezara a corromperse, conocerían el verde de los bosques, el azul del mar, el marrón de los desiertos.

Pero ellos no sentirán nunca mi nostalgia, yo si conocí el final del paraíso.

lunes, 6 de abril de 2026

 Recordando con cariño a la abuela de mi marido que me enseño a hacerlos.

PASTELILLOS DEL COCIDO

Nunca he sido muy adicta a las labores del hogar, pero si alguna me ha interesado, esa ha sido la cocina. Es la que verdaderamente te agradecen el tiempo que has pasado en ella. Un “mamá que rico” o un “chatica mía que manos tienes”, te saben a gloria y olvidas todo lo que sacrificaste para hacerle esa comida maravillosa.

Mi paladar está entre dos provincias, Murcia y Granada, la primera porque nací en Cartagena y la segunda porque mi familia es natural de Salobreña (Granada). Mi abuela, como es natural, se trajo las recetas de su tierra y entre ellas hay una de cordero riquísima, se llama o así la llamaba ella “Entomatao”, el sabor exótico lo dan las especias  principalmente el comino.

El día de Navidad íbamos a comer a casa de mis abuelos y allí nunca se comía “Cocido con pelotas” como es natural por estas tierras, sino su guiso andaluz.

Tenía una amiga en el colegio que decía que su abuela hacia las pelotas con sangre de la pava, no sé porque a mí me daba un poco de “repelús”, cuando sabía que las morcillas, que tanto me gustaban, estaban hechas también con sangre y le contestaba que no estarían más ricas que el guiso de cordero que hacia mi abuela en Navidad. En su pueblo era tradición comerlo ese día desde hace siglos, yo creo que ahí me pasé, pero el “Yo más” funcionaba ya en los niños.

 Pasó el tiempo y al irme a casar, como era costumbre, le pedí a mi suegra las recetas de las comidas que más le gustaban a mi futuro marido, aparte del cocido con pelotas me dijo una que es una maravilla de ahorro y una delicatesen para el paladar, la llamaba Pastelillos del cocido y es la empanadilla más rica que yo he probado jamás.

Se hace una masa con aceite sofrito, caldo del cocido y harina, se amasa hasta que quede suelta, se desmenuza el pollo y el chorizo que haya sobrado, se añaden piñones y un huevo duro bien picado, se mezcla todo rellenando con ello la masa y dándole forma de empanadilla, las muescas del bordillo se hacían con un tenedor. Terminada toda esta operación se fríen en abundante aceite.

Mis hijos siempre querían que hiciera masa de más, para que sobrara y friéndola les hiciera unos crespillos riquísimos.

 

¡Ah! Por cierto, mi amiga  me llevó una tarde después de jugar en la glorieta, una cazuelita con pelotas de pava hechas con la sangre de esta, para que las probara y tenía razón, estaban deliciosas y muy suaves.

 

 

 

LA RUTINA

 

LA RUTINA

 

No puedo recordar el orden correcto de las cosas, yo siempre he vivido en la rutina, la sucesión de los hechos era prioritaria para tener establecido trabajo y descanso. Ese orden era todo en mi vida, si salía de allí me envolvía el caos.

No poder recordar el orden de los hechos de esta mañana me están llevando a la locura.

Qué fue primero ¿El beso o el adiós? Durante muchos años fue el beso que poco a poco iba perdiendo pasión y después el adiós.

Pero hoy no lo recuerdo por ese orden. Pienso que conociéndome tanto, esa ha sido su manera de decirme que no volverá.

jueves, 26 de marzo de 2026

PIONERAS

 

PIONERAS

Estos hechos ocurrieron en la segunda mitad del siglo XIX en un pueblo de la costa en el Mediterráneo andaluz.

Amalia no tenía aun 15 años y estaba casada con un hombre que le doblaba la edad, cosa normal en aquella época. Su marido, que era una buena persona pero débil de carácter, había heredado de sus padres un fructífero negocio de barcos de pesca y también un pequeño astillero donde los hacían. Al atardecer bajaba a la playa para esperar los barcos y llevar el producto a la lonja desde donde era distribuido a los pueblos cercanos.

Hasta aquí todo normal si no fuera porque en el camino hacia la lonja desaparecían algunas cajas y en el de vuelta, era poco menos que empujado por sus amigos, los pescadores, al bar del pueblo donde pagaba una ronda tras otra.

De todo esto se daba cuenta la joven que ya con 17 años no podía permitir que a su marido se le fuera el dinero como agua entre los dedos. Un día le dijo que le gustaría bajar por las tardes con él a la playa. Al principio se mantuvo en un segundo plano y aun así, algunos de los pescadores no lo vieron con buenos ojos, decían que aquello era cosa de hombres y se sentían incómodos. Pero se quedó. Cada vez se perdían menos cajas por el camino y después de la venta en la lonja, muy cogidos del brazo se iban a su casa, porque era impensable tomarse unas copas con una mujer en el bar.

Poco a poco fue aprendiendo y su marido la dejaba hacer, pues se le daban muy bien los tratos y los negocios.

Las críticas les llovían como granizo y los mayores insultos, salieron en voz baja, de las mujeres del pueblo por envidia o mala fe. (Mujer contra mujer, ganador el hombre. Han pasado casi dos siglos y aun no lo hemos aprendido). Nadie se atrevía a decirlo en voz alta porque todos les debían favores, pero se sentían humillados por la importancia que estaba tomando aquella mujer joven, que solo con mirarlos les hacia tragar las palabras antes de que salieran se sus  bocas.

Cuando en las noches de verano las vecinas sacaban las sillas a la puerta, ese era el tema principal. La acusaban de haber dejado en ridículo a su marido, de haber abandonado las labores de su casa por otras de hombres, en las que sola, no tendría cabida. Pero siguió adelante. Crio 6 hijos y 5 hijas. Al quedarse viuda continuó con el negocio, ya respetada por sus vecinos, a quienes siempre ayudo en caso de necesidad. Demostrando que si una mujer tiene valía y se lo propone, por grandes que sean los obstáculos, conseguirá su objetivo.

Vivió 105 años y todavía hoy su historia es como una leyenda en ese pueblo y un ejemplo para las mujeres que vinieron después.

martes, 24 de marzo de 2026

LA APUESTA

 

LA APUESTA

 

Algo semejante a un alegre parpadeo colectivo sintió en la nuca que la animó a entrar en la cripta, estaba decidida a ganar la apuesta.  Al abrir la puerta la sensación agradable se convirtió en un susurro helado.

Vio una figura que avanzaba hacia ella, con los ojos blancos y la boca entreabierta, la llamaba por su nombre y el eco desgarraba el silencio.

La puerta se cerró sola y lo último que la linterna enfocó fueron unas manos huesudas saliendo de las paredes.

Dicen que aun se oyen gritos atrapados bajo la piedra, nunca se encontró su cuerpo, seguiría siendo la cripta maldita.

martes, 17 de marzo de 2026

EL CÉSAR

 

EL CÉSAR

 

Con sus flamantes nombres en latín, orgullosas desfilaban las legiones de César por el pasillo de su casa, hacía guerras y emboscadas con ellos detrás de una montaña de libros cubiertos con papel de periódico, arriba se ponía él “El César” y actuaba como tal con sus legiones de goma.

Cuando volvía a casa de sus padres buscaba la caja en la que quedaron atrapados en el tiempo sus legionarios, con sus hijos tuvo que conformarse jugando en una pantalla desde donde mandaba luchar a sus soldados.

Volvió a guardarlos y una lágrima resbalo por sus mejillas al pensar que su mundo ya no volvería.

lunes, 9 de marzo de 2026

EL VERDE ES VIDA

 

EL VERDE ES VIDA

 

Fue en el momento en que mataron al árbol  cuando el planeta entero se estremeció, era el último que quedaba en una tierra cuya seña de identidad habían sido los colores verde y azul.

No lo abatieron los incendios, las talas descontroladas, la contaminación, ni cuantos males habían traído esa especie, ya desaparecida, llamados humanos.

Fue el viento que levantaba el polvo de la Tierra convertida en un desierto el que lo abatió, quedó tendido como un navío con sus velas desplegadas y las raíces hacia el cielo pidiendo justicia, pero nadie lo oyó, los dioses protectores hacía tiempo que habían abandonado este planeta desagradecido.