lunes, 2 de noviembre de 2026

APARATOS MODERNOS

 

APARATOS MODERNOS

 

No porque no me quisieran, aunque el cariño es tan interesado que cuando te descuidas te conviertes en un trasto viejo al que se le ha pasado la fecha de caducidad, aunque estés en plena forma.

Tengo tantos recuerdos de las noches de los viernes, buena cena y todos al sofá a ver la película.

Sé que aun me queréis pero con tantos canales y plataformas ya no os soy necesario, cumplí bien mi función durante un tiempo, la prueba está en la cantidad de cintas que aún quedan en casa y no habéis querido tirar.

Un abrazo. Yo siempre os querré.

Vuestro antiguo video.

 

LA HIPÓTESIS MAS PELIGROSA

 

LA HIPÓTESIS MÁS PELIGROSA

 

La hipótesis más peligrosa para mí es creer que el progreso tecnológico será siempre beneficioso para la humanidad, eso haría que dejáramos en sus manos conceptos como: sacrificio útil, la bondad o maldad de algunos sucesos que para la maquina eran necesarios y que pueden definirse según los intereses de cada momento. Se perdería el sentimiento de culpa, se podría minimizar las consecuencias de una guerra al delegar las decisiones a las maquinas, si las aceptamos siempre como buenas  pueden orientar nuestros actos y tener consecuencias catastróficas para todo el planeta.

Saltándose los limites, puesto que el ser humano no sería responsable, desaparecerían la empatía, el respeto a los demás, la generosidad, la tolerancia, compartir sentimientos y muchas más que no poseen las maquinas. Pero el mayor peligro no es que la tecnología avance demasiado rápida sino que crezca más deprisa que nuestra capacidad para desarrollar leyes y controlarla.

 

martes, 20 de octubre de 2026

LA MEJOR SOLUCIÓN

 

LA MEJOR SOLUCIÓN

 

Sale más barato volver a querernos que mudarse. Con esta definición tan prosaica del amor, volvimos a ser pareja.

Todo empezó una tarde lluviosa al ver el anuncio en una farola: Habitaciones económicas  con derecho a tres comidas. No lo pensamos dos veces, el invierno prometía ser duro.

Yo fui la que se cansó antes, pero tantos periodos de silencio evitaban las discusiones, la comida era sana y ligera, lo que me volvía loca era ese casi continuo repique de campanas. Llegue a la conclusión de que unos tapones de cera y renovar los  tímidos abrazos y caricias, solucionarían el problema. El monasterio fue nuestra salvación.

sábado, 17 de octubre de 2026

LA CARTA

 

LA CARTA

 

Y pasaron los siglos, Don Miguel, y cada uno con sus maldades para entretener a los necios. Y aquí estamos, después de 5, deseando que aparezca otro “Quijote” que sea capaz de acabar con tanta Tv  “basura”, con tanto programa necio, que está reblandeciendo los sesos de nuestra juventud, como en su tiempo hicieron los libros de caballería. En ellos se predica la ley del menor esfuerzo. Puedes hacerte famoso, aunque usted no lo crea, denigrando, injuriando o calumniando a los demás, aun no siendo verdad, y te darán unos buenos dineros por ello.

En su tiempo, poca  gente leía esos libros, pues sólo algunos tenían el privilegio de las letras, y aunque se fueran leyendo por las plazas de mercados, en voces de ciegos y comediantes, a no muchos les daban las entendederas para comprender argumentos casi siempre complicados por enredos amorosos, retos y desatinos de sus protagonistas.

Ahora todo es más fácil, solo tienen que apretar un botón y “como por arte de encantamiento” llenaran tu cerebro y mucho más triste, el de los jóvenes, con tal cantidad de maldades y sandeces, que les harán creer que la vida es fácil, que la envidia triunfa sobre la amistad, en fin que se le puede hacer daño al prójimo, solo por destacar y que hablen de ti, sin pagar nada por ello.

¿Qué diría Sancho, al ver en una plaza sentados en un banco, mozos gallardos y mozas de buen ver, sin hablarse y sin mirarse apenas, llevando en la mano, cada uno, “otro invento del demonio”, que atrae más su atención que la compañía?

Este otro invento, como todo en la vida, será bueno, según el uso que se haga de él. Pero lleváronle los hados por malos caminos y tal es su poder, que algunos mozos y mozas dan a enfermar de melancolía, si se ven privados de dicho artilugio.

Si, Don Miguel, la humanidad no aprende, tienen que pasar muchos años para que a cualquier invento se le dé un uso racional, y aun así, casi siempre está sujeto a desmanes por parte de mercachifles, que comerciaran con la bondad y la inocencia ajenas.

Pero no quiero que crea que toda la juventud es así. Igual que también pasaba en su época, de todo hay en estos mundos de Dios. Como diría un compatriota suyo, también escritor de fama, en su obra” Luces de Bohemia”, siglos más tarde: Afortunadamente hay una juventud estudiosa, una juventud preocupada, una juventud llena de civismo”.

Aun así necesitamos a Don Quijote, para deshacer tantos entuertos y tropelías que se hacen en nombre de la modernidad y poner las cosas en su sitio.

Que Dios le guarde a Usted en la historia muchos años.

 

 

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EL OLVIDO

 

           EL OLVIDO

 

El sueño se repite trayendo recuerdos distorsionados, agobiantes, casi terroríficos de una situación que viví hace muchos años y quería olvidar. Cerré la puerta de la memoria donde tengo los recuerdos desagradables y por la noche se vengan manifestando en toda su crudeza lo que ocurrió, no lo que yo quiero recordar.

El centro del sueño es una habitación donde predominan las sombras, tan negras como tinta derramada alargándose más allá de lo razonable.

La ciudad donde ocurrió aparece con un símbolo, grande, pasional, valiente y culta. Estaba enamorada de ella y ahora la odio. Sus noches de verano, su aroma, sus sonidos me envolvieron y me llevaron a la locura.

El rojo está muy presente en el sueño para que no olvide la sangre, fue un accidente pero yo tuve la culpa.

El negro también tiene mucho peso en la escena, oscuro como mi odio y mi alma de entonces.

Acurrucada en un rincón miro al gato jugar con la flor de la muerte, rojo y negro, sangre y olvido.

Todo el sueño refleja tristeza. Lo que pasó en esa habitación está secando como un viento Solano la mitad de la maceta que hay sobre la mesa, en cambio su sombra, fuera de allí, está fuerte, está en la vida.  Hasta el ave blanca levanta el vuelo para salir de allí donde entró por error.

Solo quedamos el gato y yo.

El golpe no fue tan grande, mucho más pequeño que su traición, la culpa fue del escalón por el que se asciende a los ventanales, si yo no le hubiera empujado…

Pero ¿Por qué él no sale en mi sueño? ¿Dónde está? Sé que lo deje tirado con una expresión de asombro en los ojos.

Quiero salir de esa habitación y no consigo levantarme. ¡Qué tormento la noche y sus recuerdos.!

 

 

 

domingo, 4 de octubre de 2026

CARTAS ANTIGUAS

 

CARTAS ANTIGUAS

 

Va cayendo el gris sobre la tarde, las casas, los arboles, hasta las personas van tomando ese color, el sol va desapareciendo, mañana volverá a hacer su trabajo y le daremos las gracias por estar de nuevo con nosotros.

Las tardes se hacen interminables cuando no tienes con quien hablar aunque esté sentado a tu lado, detrás de sus ojos no hay nada, le doy un beso que no agradece y paso a la otra habitación  para hablar con él.

Hace mucho tiempo los amores lejanos se mantenían por cartas, cartas que yo iba guardando poniendo en el sobre la fecha, para poder leer la que me apeteciera sin tener que buscarla, me las sabía de memoria.

El destino nos fue propicio y unió nuestras vidas. Un día encontré las cartas que yo le había escrito y que él también había guardado y me entretuve en hacer lo mismo con las suyas, poner la fecha por fuera y ordenarlas pero fui más lejos todavía, las uní de dos en dos  por fechas, carta suya y respuesta mía o a la inversa.

Las guarde en cajas de zapatos y me olvidé de ellas, la vida me necesitaba, estábamos formando una familia y esa era mi prioridad, además tenía su amor real, no necesitaba sucedáneos.

Pasaron muchos años felices, si miro hacia atrás así los veo, porque los recuerdos flotan por sí solos sin sombras por encima, como tuvo la realidad.

Poco a poco él fue teniendo lagunas de memoria, recuerdos recientes que no encontraba, ha pasado el tiempo y ya no sabe quién soy, aunque agradece mi cariño y mis atenciones.

Un día arreglando un altillo las encontré y con curiosidad leí lo que decían aquellos jóvenes de hace casi 70 años.

Ese es desde hace tiempo mi ritual de las tardes, leo mi carta en voz alta y respondo con la de él, acariciando con los dedos su querida letra, su forma de expresarse  tan irónica e inteligente que aún me saca una pequeña sonrisa.

Pero esta tarde me he dado cuenta de que estaba leyendo algo que habían escrito dos personas que no conocía. ¿Esos jóvenes éramos nosotros? Sus ilusiones, algunas se cumplieron, otras no y me dio la sensación de estar descubriendo secretos que ya no nos pertenecían.

Ahora cada tarde, rompo dos que van unidas y las quemo en la papelera. No he podido decírselo pero creo que pensaría como yo. El amor no se va con el humo, sigue ahí, pero no tenemos derecho a enterarnos de lo que se escribían  aquellos jóvenes que un día fuimos.

 

UN BUEN CONTRATO

 

UN BUEN CONTRATO

 

Qué bien me conoce, sabe que no puedo aguantar muchos días con la “correa”, tengo que salir y por unas horas hacer mi vida de antes.

El trabajo es agradable, ronronear delante y detrás de ella, sobarle las piernas con el lomo, dejar que me tire de los bigotes, enroscarme en los mejores sillones, cama blanda, compañía caliente y buena comida, con este contrato sabe que siempre volveré.

Voy a la puerta del supermercado donde me encontró sucio, con hambre, el suelo para dormir y presumo ante los otros que están como yo antes. Total solo tengo que sustituir a su gato muerto.