“ESE AROMA DE INCIENSO ME RECUERDA”…
Tres etapas distintas de mi vida. La primera, iglesias
oscuras, tristeza, santos con cara de malos o eso me parecía a mi, mucho olor a
incienso en una época en la que predominaban los ritos muy por encima de la
espiritualidad.
El color con el que yo asocio el recuerdo del incienso en
esta época es el color gris.
El segundo recuerdo que viene a mi memoria, las procesiones
de Semana Santa, es un poco mas alegre, aunque no debería serlo ya que
representa el suplicio y la muerte de un hombre bueno e inocente, pero lo
asocio con la primavera, las flores, la música de las bandas, las campanillas y
los incensarios que repican y balancean unos niños vestidos de monaguillos.
El color con el que asocio este recuerdo del incienso es el
rojo, color intenso de encendida primavera, de vida….
Mas tardeen la clase de yoga, para relajarnos encendían unas
varillas de un incienso especial, no olía como los anteriores, pero sumado a la
voz de la profesora tenía la virtud de sacarte de la realidad y olvidarte de
los problemas por unos pocos minutos.
El color con que lo asocio es el blanco, el color de la
nada.
Pero claro estos son recuerdos y como tales engañosos, dice
Serrat que los podemos alargar y encoger a nuestro acomodo y eso es cierto
porque cuando un recuerdo se saca de su contexto en el tiempo, el espacio y las
circunstancias que lo rodearon, deja de ser real para ser , solo, lo que
nosotros queremos de buena fe que sea.