NOSTALGIA
A
través de los cristales veo la lluvia, gente aligerando el paso, si se pudieran
subir sus pensamientos a la “Nube” nos llevaríamos una desilusión porque a
veces no coincidirían con su aspecto, puede estar contento el pobre que pide en
la puerta de un establecimiento y ser desgraciada una señora bien vestida que
sale con el carrito lleno. ¡Qué complicada es la mente humana!
Los
arboles casi desnudos agradecen la lluvia que almacenan para brotar magníficos
en primavera. No ocurre eso con los sentimientos, por mucho que los guardes si
no tienes a quien trasmitirlos, nunca florecerán.
Pero he
descubierto que puedo amar en solitario, esperando. Sigo escribiéndole cartas
que conservo en una carpeta, siempre están conmigo porque no sé donde mandarlas.
Las leo muchas veces en voz alta para que le llegue mi amor, mi amistad, mi
compañía allá donde esté, diciéndole que todo sigue igual desde el día en que
se fue.
Miro el
buzón a diario por si el cartero ha tenido piedad de mí y al pasar ha dejado
algo, como cuando era joven que siempre encontraba allí las letras tan deseadas
con las que seguir compartiendo tu vida aún en la lejanía.
El otro
día leyendo a Carmen Conde encontré una frase que me impactó por acercarse
tanto a lo que yo siento. La frase decía así: La amistad no necesita, a veces,
del mutuo alimento; basta que uno de los amigos hable, piense, ame, aunque el
otro calle y sea invisible.
Solo
cambiaria la palabra “Amistad” por “Amor”. Desde que no estás eso es lo que
hago, te hablo de cosas cotidianas, nunca te vas de mi pensamiento, sigo
amándote aunque no te vea porque sé que
estas ahí. Pero es tan duro mantener el amor en solitario, que temo estar
perdiendo un poco la razón.