EL PESO
DE LA VIDA
Solo me
deja llevarlo un rato, dice que soy muy pequeño para cargar con él, ¿Por qué
todos llevan ese madero a sus espaldas? Unos son pesados, otros ligeros como
plumas. Cuando le pregunto a mi padre siempre contesta lo mismo: Serás mayor y
lo sabrás.
Sin
otra explicación empecé a recorrer mi vida, el madero se hacía más pesado,
cuando me llegaba algún revés de los “gordos”, alguien o algo le añadía un
saquito de arena y tenía que pasar tiempo para que desapareciera su peso.
Unas palabras
antiguas vinieron a mi mente: Cada uno tiene que llevar su cruz. Yo he tenido
suerte.
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