UN
REFUGIO SEGURO
Un
policía se detiene frente a él y le dice: Ha cometido usted dos delitos, romper
el cristal y robar una cajetilla de tabaco. Pero aun no es bastante, le
contesta el ladrón. Intrigado lo deja ir, pensando: Es un hombre mayor, lo necesitaría,
y sigue vigilándolo. En el parque hay un
letrero “No pisar el césped” y allí lo encuentra saltando. El policía lo sigue
y entra en un restaurante, come y sale
sin pagar pero satisfecho. Le tiende las manos, para que le ponga las esposas
diciendo: Ahora ya tengo bastante, por lo menos me echaran un mes y hace tanto
frio este invierno…
Pobrecillo!
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