EL
OLVIDO QUE TE ES NEGADO
Las
olas apenas los balanceaban, un mar tranquilo, sin velas ni motor no es más que
un desierto azul tan difícil salir como
del otro. Quería olas grandes que la empujaran hacia el olvido. La persona que
se sentaba al otro lado de la barquita, fue escogida al azar entre las muchas
que olvidaban algo en el borde del muelle.
Las
olas primero suaves se fueron encrespando, no pensó que en el mar como en la
vida te llevan siempre a la orilla más cercana, la que quieres abandonar.
Se perfila
la costa y vuelven los fantasmas y los miedos. Pero al fin conseguiría olvidar.
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