viernes, 28 de noviembre de 2025

EL GARAJE

 

EL GARAJE

 

No creo que haya pasado más miedo en mi vida rayando al terror, que la noche de todos los Santos. Esa noche llegué tarde. El garaje estaba solitario y con ese silencio aplastante de cementerio, entrar en él siempre me ha producido una sensación agobiante. Esa noche al bajar del coche y dirigirme hacia la puerta, se fue la luz y también las auxiliares. Todo quedó en unas tinieblas sordas, sin sonidos, solo el ruido de mis llaves al caer al suelo, intenté buscarlas pero fue inútil, en esto estaba cuando oigo una especie de música extraña, una música gótica, las piernas no me sostenían, el corazón latía descontrolado, orientándome entre los coches llegue al recodo de la escalera y allí lo vi: un ser que no parecía humano, la linterna vuelta hacia la cara le daba un aspecto verdoso como de cadáver reciente.

Mi grito, casi un alarido hizo que el “espectro” tropezara y cayera rodando. No pasó nada grave, solo una leve contusión en mi pobre vecino.

La música que oí tenía una explicación, había cambiado de audífono y no reconocí la señal que me avisaba de que las pilas se estaban agotando. Desde entonces siempre llevo una buena linterna en el bolso.

 

sábado, 22 de noviembre de 2025

Nunca se sabe dónde está la inspiración


 

NUNCA SE SABE DONDE ESTA LA INSPIRACIÓN

 

En mi monótona vida la sorpresa de aquel día fue la carta del notario comunicándome que había fallecido una prima de mi madre, dejándome como única heredera de una casa solariega y del gran terreno con arbolado que la rodeaba

Solo había ido una vez a ese pueblo perdido entre tres provincias castellanas, no recordaba ni su nombre aunque era el pueblo de mi madre y con ella fui a visitar a esa prima, nunca dejaron de escribirse  ni que decayera el cariño que se tenían desde la infancia.

Ese fin de semana decidí echarle un vistazo a mi nueva propiedad. Llegué al anochecer, el paraje agreste parecía salido de una novela de terror, de un momento a otro aparecerían entre los arboles una manada de lobos hambrientos que acabarían conmigo, pero no ocurrió nada de eso. En la puerta, junto a la escalinata había un hombre, el guardes de la finca que me esperaba para darme las llaves.

Me acompaño al interior que estaba bien conservado y las luces le daban un poco de vida a esos muebles recios y antiguos. Esa casa había sido la vivienda  del cacique del pueblo, padre de la prima.

Se fue el guardes y me dediqué a explorar por las habitaciones, cuando llegué al pasillo de los retratos, así le llamaban, estaban todos igual, por ellos no había pasado el tiempo, los trajes de enterrador para los hombres y el de satén negro con mantilla para ellas.

Por eso el contraste fue aun mayor, cuando al final, ya cerca de la escalera,  vi una foto que no pegaba nada entre tanta antigualla.

Una señora de mediana edad, con un jersey negro y lo que parecía una chaqueta de un rojo vivo con el cuello en gola me miraba a los ojos y me mandaba callar con un dedo enfundado en un guante también rojo. Tenía el pelo gris alborotado y una pizca de picardía en su mirada como si estuviera en posesión de un secreto que no debíamos revelar.

Me gustó. ¿Qué hacía allí? ¿Por qué estaba colgada entre los ancestros de la casa?

Al día siguiente me contó el guardes que era una escritora amiga de la prima de mi madre que pasó un verano en la finca para escribir una novela, pues el sitio era ideal para la trama, con caciques dominantes,  criadas, mujeres incultas y sometidas, entonces aun vivía el padre de la prima que tenía que ser una buena pieza.

Cuando la novela tuvo un éxito mundial, le mandó a su amiga esa foto dedicada y con el dedo del silencio le quería decir que no divulgara nunca su fuente de inspiración, pues la había situado en la América profunda de Estados Unidos. Ella le guardo siempre el secreto y la colgó como “Influencer” de su época entre aquellos que le habían servido como modelo para sus personajes.

 

 

 

 

HAIKU  O NO, SOLO POEMA

Rocas, agua, muerte

Risas, niños, vida

Y en medio la ilusión.

 


 

 

jueves, 20 de noviembre de 2025

SOLTAR LASTRE

 

SOLTAR LASTRE

 

El atardecer va cayendo, las sombras de las plantas se alargan, todo es paz y tranquilidad, ella sentada en un cómodo sillón se deja llevar por esas sensaciones, aunque no siempre fue así, su vida estuvo marcada por años de estrés de los que culpaba al trabajo, pero su lucha era interna. De día negándose a ser ella y de noche pidiéndose perdón por hacerlo.

 El mundo en que la educaron ya no existía, todo cambiaba demasiado deprisa, habían entrado elementos que mejoraban muchas situaciones  pero otros eran opuestos a todo lo que le habían cincelado a golpe de palabras en el cerebro,  en el que, sibilinamente se había introducido también un” policía” que la castigaba cuando se salía de las normas establecidas y sabía que ahora tendría que romper con muchas de aquellas normas que le enseñaron como inamovibles.

Recordando su vida le llegaban episodios de lucha, de justificación y al final esa sensación de frustración por haberse sumado a la mayoría sin estar de acuerdo.

Algunos recuerdos navegan por el espacio sin sombras añadidas pero otros vienen para atormentar con las más negras.

Todos encontraban normal llevarse folios, grapadoras y otros materiales del despacho, a fin de cuentas se reponía al día siguiente y nadie pensaba de donde salía el dinero, ella también lo hizo y esa noche como justificación pensó: Si me pagaran más…

Hubo una manifestación muy necesaria según su entorno para defender la gestión pública, la educación, la sanidad, como era natural fue y en sitio preferente, pero ella tenía contratada una compañía de salud privada y sus hijos no iban a colegios públicos. Esa noche su escusa fue: la salud es lo primero  y en cuanto a la enseñanza...Le pillaba el colegio tan cerca…

Esa doble medida de rasero era lo que la tenía sumida en el estrés pero no sabía aun la causa de su enojo contra todo y contra todos.

Sus creencias la llevaron al límite, la atormentaban, estaba traicionando al Dios en el que confiaba, al que de día con sus actos negaba y por la noche se dormía rezando e implorando su perdón.

Pasaron los años  y llegó a la conclusión de que algunas ideas nuevas mejoraban las suyas, pero tenía que haber defendido lo que ella entendía como bueno, no supo hacerlo y en esa lucha fue perdiendo parte de su autoestima, le costó descubrir la causa   pero por fin ahora  era ella misma  gustara a quien gustara.

Vendrá otro siglo con otras ideas y en el futuro también tendrán que luchar con esas contradicciones y ese autoengaño que se asume para justificarlas.

 

lunes, 17 de noviembre de 2025

CUANDO VUELVA

 

CUANDO VUELVA

 

El poema que él nunca terminó, lo encontré a mi vuelta en un cajón olvidado, no fue por falta de tiempo, ni de inspiración, menos aun por no ser intenso y verdadero. Era un poema magnifico se podía haber completado solo con unos pocos versos.

En él describía las distintas fases por las que pasa el amor, tanto en la alegría como en la tristeza y algunas no se pueden superar como nos pasó a nosotros.

Cuando me fui estaba inacabado, siempre pensé  como  terminaría el poema y aquí estoy de vuelta demasiado tarde, tratando de imaginar los versos que nunca me escribió.

lunes, 10 de noviembre de 2025

CULPA DE LOS SALIENTES

 

CULPA DE LOS “SALIENTES”

 

Te reinsertan en unos grandes almacenes solo por tener un fallo. Y aquí estoy, siendo el mejor robot de mi serie degradado, estaba con mandatarios  del mundo, con muchos idiomas en mis circuitos, hasta que me interesaron los salientes, pechos les llaman, de mi programadora, los acaricié con mis manos de metal como hace su compañero con frecuencia, pero aun hay diferencias, a él lo ascendieron y a mí me descendieron.

Ahora vendo los sujetadores de esos “salientes” que acaricio antes, para saber la talla y las ventas han subido como la espuma, obtengo premio o castigo por lo mismo. ¡Qué raros son los humanos!

 

 

jueves, 6 de noviembre de 2025

POR SU BIEN

 

POR SU BIEN

Pisaba las hormigas con una técnica casi científica, para partirlas en dos y les echaba tierra encima. Esa fila de bichos negros estropeaban la armonía del jardín que tenía que ser perfecta.

Su querido padre le comentó que, con la buena mano que tenía para los insectos, pues aparte de las hormigas coleccionaba moscas sin alas, arrancadas éstas previamente y guardadas en frascos de cristal, podía coleccionar mariposas que eran más atractivas. No lo pensó dos veces y dándole las gracias  con un abrazo y un sonoro beso a su padre salió al jardín con su equipo de cazador. Sería bueno para las mariposas pues solo vivían unos pocos días y en el corcho podrían lucir sus bellos colores mucho más tiempo.

Lo que más le gustaba era traspasarlas con el alfiler estando aun vivas y ver cómo aleteaban despidiéndose del mundo siendo vulgares para convertirse en una obra de arte. Para qué hablar de otros insectos molestos. Había que acabar con ellos para tener perfecto el jardín.

Creció sintiendo que le gustaba utilizar instrumentos cortantes para quitar lo que estorbaba  y se decidió por la medicina, cirujano naturalmente. El inconveniente era que los sujetos estaban dormidos y además se salía sucio con manchas de sangre que alteraban el color de la bata. También había gente mirando y hablando que perturbaban la paz.

Cambió de especialidad y pasó a la UCI. Allí todo era más limpio, más ordenado como a él le gustaba. Con solo apretar un botón o desenchufar unos cables les hacía un favor a esos seres sufrientes que él liberaba de un cuerpo que no les servía para nada.

Eso alegó en su defensa y lo dijo de corazón enumerando todo el bien que había hecho. Pero el juez, que adoraba a los animales por alguna causa, no creyó en sus sinceras palabras y ahora está sentado en otro jardín con las manos atadas desde que se dedico a quitarles la piel  a unas ardillas que hacían la felicidad de sus compañeros pero que estropeaban la paz y el orden en el jardín con tanto movimiento subiendo y bajando de los arboles. También eso lo hizo por el bien de los animales.  ¡¡Hacia tanto calor ese verano!!

lunes, 3 de noviembre de 2025

LOS AMOS DEL MUNDO

 

LOS AMOS DEL MUNDO

 

Los ojos tristes de la pequeña prisionera fue lo que más llamó mi atención en aquella visita a la gran compañía farmacéutica. Estaba sentada en una esquina de la jaula con un plato de comida delante, no chillaba, no se movía, solo sus grandes ojos negros y brillantes mostraban la vida que había detrás, la vida que le habíamos arrebatado para convertirla en material de laboratorio. Me acerqué con cautela, levanto su mirada hacia mí y poco a poco deslizo su pequeña mano hacia los barrotes, en ese momento pensé que sonreía y me perdonaba. ¿ Qué habrá sido de la pequeña chimpancé?

sábado, 1 de noviembre de 2025

 

LOS MARES

He intentado unir el final de la novela de Joseph Conrad, “El corazón de las tinieblas” con el principio del Quijote de Cervantes, por medio de un relato.

 

Yo levanté la cabeza. El mar estaba cubierto por una densa faja de nubes negras, y la tranquila corriente que llevaba a los últimos confines de la tierra fluía sombríamente bajo el cielo cubierto…Parecía conducir directamente al corazón de las inmensas tinieblas y allá íbamos con todo el velamen desplegado como si quisiéramos llegar cuanto antes al lugar donde el mar se levanta y eleva el barco hasta las nubes. La tranquila corriente en la que nos mecíamos desaparecería y quedaríamos abocados a un abismo azul que nos engulliría por completo para más tarde escupirnos como manjar no deseado.

En estos momentos es cuando echo de menos ese mar tranquilo, su azul turquesa, sus atardeceres de ensueño, creo que por eso los dioses buscaron su morada cerca de él. Solo se encrespa en otoño con los fuertes vientos de levante y a veces en invierno parece que puedas caminar por él, terso como una alfombra.

Los dioses protegieron su mar de las nubes negras, las olas como montañas deslizantes, el frio gris y de esas corrientes que nunca sabes dónde te llevaran después de hacerte pasar por el infierno.

No sé qué hago aquí, en mi ignorancia llegue a creer que todos los mares eran iguales. ¡Qué error! Yo nací tierra a dentro y crecí enamorado de ellos en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme.