EL OTRO
PUEBLO
Añoro
el sabor tan delicioso a perejil y a ajo bien picado que hacia mi madre para
las salsas. En el pueblo donde ahora vivo el ajo está proscrito, son así de
raros. Un día pensé: ¿Y si les hago una buena salsa de carne con todos sus ingredientes?
¡Por
poco me cuelgan en la plaza Mayor! Me
salvó el ser novata, aún me veo la mitad del cuerpo en el espejo que traje a
escondidas, pues no entiendo como siendo tan guapos tienen pánico a verse
reflejados en él.
Creo
que pronto me iré de aquí. Ya no me canta baladas tiernas con su cabeza apoyada
en mi cuello y rozándome con sus preciosos colmillos.
Jajajaja, Milagros, eres la pera limonera.
ResponderEliminar