EL
ANTIGUO PARAÍSO
Los
pliegan, los guardan en sus bolsos y se largan sin despedirse de mí, yo que los
había invitado para tener un pequeño rato de trato humano y enseñarles
enciclopedias antiguas, con brillantes colores, ahora no sirven pero son agradables
de ver y hasta les di permiso para arrancar las hojas que más les gustaran y
llevárselas, haciendo cuadros con ellas, así sus hijos y sus nietos sabrían
como había sido este planeta antes de que todo empezara a corromperse,
conocerían el verde de los bosques, el azul del mar, el marrón de los
desiertos.
Pero
ellos no sentirán nunca mi nostalgia, yo si conocí el final del paraíso.
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