domingo, 7 de junio de 2026

 

ME ASOME  A LA VENTANA

 

 

 

Fue de pronto, se metió en mi oído un sonido molesto, monótono y vagamente recordado, mire hacia los cristales y allí estaba grande y negro, atrapado en la doble ventana: ¡UN MOSCARDÓN! Intentaba con todas sus fuerzas liberarse de su prisión pero no podía, en su batir de alas y en su desesperación  había algo que me inquieto, una premura por salir otra vez a la vida muy parecida a la de los humanos atrapados en una desgracia y que por todos los medios intentan salir otra vez a la vida. Pero volvamos al moscardón. Una de las veces en que se poso en el cristal, me pareció que me miraba con esos ojos grandes y extraños y parecía decirme: ¡Eh! ábreme, libérame de este encierro, soy muy joven casi acabo de nacer y mi inexperiencia me ha llevado a esto, además es primavera,  mi ciclo vital es muy corto y tengo que cumplir un montón de rituales antes de desaparecer.

¿Primavera? ¿Ya es primavera?  Y al abrir la ventana para liberar a mi prisionero de su encierro, entonces lo vi ¡EL ÁRBOL! Estaba radiante, lleno de hojas de un verde intenso, precioso, ese verde que perderá en pocas semanas por la contaminación y también parecía decirme: date prisa, mírame bien, disfruta del  color que pronto perderé. Todo es tan efímero…..Pero no, no me había dado cuenta, estaría en otras cosas y con el corazón lleno de primavera  como el moscardón y el árbol empecé a observar la vida que discurría debajo de mi ventana.

Había una señora con su perro, un anciano sentado en un banco con cara de resignación,

seguramente su mujer había entrado” solo un momento” a comprar algo en la tienda de abajo .Me sorprendió ver a un inmigrante subsahariano en el banco al lado del señor mayor leyendo un libro, iba muy desarrapado, puede que lo hubiera encontrado en la basura, pero ahí estaba leyéndolo y me dio mucha alegría pensar que aunque fuera por poco tiempo lo iba a hacer mas feliz.

Todo era como en un teatro en el que solo cambian los ropajes o los actores, pero la función es la misma en todas las estaciones: ¡ES LA VIDA QUE PASA!

ESE AROMA DE INCIENSO ME RECUERDA...

 

 

 

 

 

“ESE  AROMA DE  INCIENSO ME RECUERDA”…

 

 

 

 

Tres etapas distintas de mi vida. La primera, iglesias oscuras, tristeza, santos con cara de malos o eso me parecía a mi, mucho olor a incienso en una época en la que predominaban los ritos muy por encima de la espiritualidad.

El color con el que yo asocio el recuerdo del incienso en esta época es el color gris.

El segundo recuerdo que viene a mi memoria, las procesiones de Semana Santa, es un poco mas alegre, aunque no debería serlo ya que representa el suplicio y la muerte de un hombre bueno e inocente, pero lo asocio con la primavera, las flores, la música de las bandas, las campanillas y los incensarios que repican y balancean unos niños vestidos de monaguillos.

El color con el que asocio este recuerdo del incienso es el rojo, color intenso de encendida primavera, de vida….

Mas tardeen la clase de yoga, para relajarnos encendían unas varillas de un incienso especial, no olía como los anteriores, pero sumado a la voz de la profesora tenía la virtud de sacarte de la realidad y olvidarte de los problemas por unos pocos minutos.

El color con que lo asocio es el blanco, el color de la nada.

Pero claro estos son recuerdos y como tales engañosos, dice Serrat que los podemos alargar y encoger a nuestro acomodo y eso es cierto porque cuando un recuerdo se saca de su contexto en el tiempo, el espacio y las circunstancias que lo rodearon, deja de ser real para ser , solo, lo que nosotros queremos de buena fe que sea.

 

TODO UN PERSONAJE

 

TODO UN PERSONAJE

 

La vi andar por la acera de enfrente como perdida, tropezando con la gente y buscando desesperadamente algo. Crucé la calle y me acerqué a ella, no parecía de este tiempo, sus ojos claros empezaban a ponerse transparentes por las lágrimas y su vestido era demasiado antiguo para ser un descuido de armario, al preguntarle si necesitaba ayuda su voz sonó extraña, profunda, parecía venir de muy lejos. Pensé que bien podría ser una actriz, en esa calle había más de un teatro, que había salido a tomar un poco de aire entre los ensayos y no sabía volver. Quedé sorprendido al preguntarme la joven por una librería de “viejo” que estaba en esa calle pero no se acordaba donde.

Mientras la acompañaba, haciendo de guía, le fui preguntando de donde era, por qué estaba tan preocupada, la librería no la cerraban hasta dentro de una hora, a mi curioso interrogatorio solo contestaba con monosílabos y dejaba entrever la necesidad imperiosa de llegar cuanto antes, todo eso ya con una maravillosa sonrisa.

Al llegar, me dio la mano y dijo unas palabras que acentuaron aun más el misterio y mi interés por ella.

----Voy a buscar mi libro, es la primera vez que he salido de él y no lo volveré a hacer, ser real no es tan bueno como yo lo había imaginado.

Le pregunte el nombre del libro que buscaba con tanto interés, Tome nota y la vi entrar a través del cristal esmerilado que dividía su figura en pequeños cuadros.

A la mañana siguiente lo primero que hice fue ir a la biblioteca a buscar el libro y cuál no sería mi sorpresa al verla en la portada con su vestido antiguo y su sonrisa cautivadora protagonizando en el interior alguna bonita historia que yo no dejaría de leer.