jueves, 4 de diciembre de 2025

 

CUENTO DE NAVIDAD 2025


 

 

La idea de este cuento de Navidad, junto con la foto, me la dio Mª Herminia Márquez, miembro destacado de la Asociación Belenística Española.

 

LO QUE NO SE VE

 

No soy importante, si miras un Belén casi nadie se fija en mí, no soy ni la pastorcita con la oveja, ni la gente del mercado, ni los Reyes Magos y por supuesto ninguno de los importantes “Los de la cueva”, pero eso me viene bien porque cuando me canso de hacerles maldades a los niños, como que se les caiga el bocadillo, que se metan en un charco, que desaparezcan sus canicas o lo que más me divierte, darle a uno un pequeño pellizquito para que formen una pelea, je je je , ¡Qué bien lo paso entonces!  Como soy una bruja me meto a descansar en la figurita en forma de vieja que hace cestos de mimbre en un rincón del Belén, no soy importante, los niños no me quieren.

Pero un día todo cambió. Estaba una niña poniendo el Belén con mucha ilusión, era la primera vez que la dejaban ponerlo sola, cuando se le resbalo de las manos yendo a parar al suelo la figura en la que yo  estaba descansando, se asustó mucho y lloraba sin parar porque se le había roto la cabeza y a ella le gustaba esa viejecita tan trabajadora que hacia cestos pequeñitos y podía usarlos para jugar con sus muñecas.

Entonces me di cuenta de que me tenía simpatía y de verdad sentía que me hubiera roto, para ella era importante. Su madre intento consolarla pegando mi cabeza con miga de pan humedecida en saliva, queda un poco torcida pero esta pasable, además como la tengo agachada mirando los cestos pues no se nota mucho.

Desde entonces todos sus amigos que iban a ver el Belén se fijaban en mí por ese detalle tan tonto del cuello y la niña les contaba mi accidente, y así empezaron a buscarme en todos los Belenes que había en la ciudad. Me iba haciendo famosa y eso me gustaba.

Poco a poco fui dándome cuenta de que lo que hacía estaba mal, que los niños me querían y entonces una voz muy dulce, me dijo: Estarás sin salir de la figura hasta que te hayas arrepentido de esas pequeñas maldades que les hacías a los niños, desde ahora todos los cestos que hagas te saldrán mal, cuando uno te salga bien será porque estas totalmente arrepentida y perdonada.

El primer día de estas Navidades me salió un cesto precioso con trenzas de colores, que los vendedores  del mercado me quitaban de las manos para mostrar en ellos sus productos.

Todos, hasta los malos malísimos como era yo, necesitamos amor y ese amor desinteresado lo dan los niños.

Si el año que viene me buscáis en los Belenes igual no me veis, porque pienso meterme en alguna figura más alegre y que ayude a los demás sin pedir nada a cambio, como ese niño cuyo cumpleaños celebramos.

 

3 comentarios:

  1. Llega diciembre y llega el relato de Navidad. Muy entrañable el de este año, tal y como corresponde a estas fechas. Aprendemos a querer porque sabemos que nos quieren. Eso es lo que nos enseño el niño cuyo cumpleaños celebraremos próximamente.

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  2. Me ha encantado, Milagros, que imaginación tienes para escribir, y de paso, para dar lecciones de vida

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  3. Muy tierna la narración, me sorprende tu imaginación y ternura

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