Y SALIÓ EL 12, 12 MESES, 12 HORAS, DOCE……..
El
numero 12 rotundo, formando el solo un todo: La docena, está relacionado con
muchos acontecimientos, situaciones e incluso cosas materiales. Por ejemplo:
_ En
algunos países la justicia la imparten 12 hombres O mujeres que forman un
jurado.
_12 son los apóstoles en la religión Católica.
_ El
fútbol tiene su jugador número 12 en los
seguidores del equipo, que siempre espera que sean muchos.
_Hasta
el folclore tiene su número 12, en una canción antigua titulada 12 cascabeles.
Pero
donde yo al número 12 lo considero de verdad interesante, es en las 12
campanadas de Cenicienta y en las 12 uvas de la suerte.
Para mí
son dos sucesos enlazados por ese numero 12.
Conforme
van sonando las campanadas Cenicienta se va despojando uno a uno de todos sus sueños y al llegar a
la doceava ya no le quedan más que los
recuerdos.
En
cambio cuando suena la última campanada en la que te tragas como puedes la uva postrera, es entonces cuando deben empezar
a realizarse tus sueños, aquellos que has pedido conforme iban sonando.
El ser
humano siempre va buscando algo mas, sin darse cuenta de que la suerte es la
constancia, el trabajo, el tesón y que se la puede fabricar él mismo o sentarse
a la puerta a esperar que pase, cosa que rara vez ocurre.
El doce es un número mágico, como el siete, ambos me gustan desde pequeña, no se porqué.
ResponderEliminarMe quedo con la última reflexión: un alto porcentaje de la suerte se basa en la constancia y en el callado trabajo diario.
ResponderEliminarEfectivamente el número 12 significa la perfección. Y yo también me quedo con la última reflexión. Constancia y esfuerzo
ResponderEliminarMilagros, yo desde hace unos años, creo que por ir a la contra de lo establecido, me empiezo a tomar las doce uvas antes de que empiecen a sonar las campanadas, y las voy saboreando despacio y lentamente, acabando con ellas después de los besos y felicitaciones familiares. A estas alturas de mi vida, no pido ni suerte ni sueños especiales, sólo pido que cuando estemos peor, estemos como en esos momentos. Y mejor, lo que Dios quiera
ResponderEliminar