miércoles, 16 de octubre de 2024

EL CHICO DEL CIGARRILLO

 

EL CHICO DEL CIGARRILLO

 El pueblo estaba en fiestas y nosotros enamorados. En la plaza iluminada con abundantes bombillas, tocaba una pequeña orquesta y luchaba por hacerse oír un cantante ya entrado en años. Esa plaza siempre estaba a oscuras y era refugio de gatos y maleantes, palabra muy usada entonces,  reflejo de la oscuridad que reinaba en la España de principios de los años 60 del pasado siglo.

El baile nos enardeció y como las manifestaciones de cariño en público estaban prohibidas nos fuimos al callejón para que nadie vigilara nuestros besos, solo la luna seria nuestro cómplice.

Pasó el fotógrafo al que le pedimos que nos hiciera una foto, yo fumando y demostrando quién mandaba con ese brazo por encima de su hombro y ella rendida la cabeza sobre el mío. Yo serio , ella alegre. Faltaba una semana para irme a Alemania  a trabajar, en el fondo yo no quería, me gustaba el campo y la idea de una gran fabrica no era mi sueño, pero Lucia quería salir de la oscuridad del pueblo.

Al principio las cartas eran apasionadas, de amantes frustrados, lo que no habíamos sido capaces de decir por vergüenza, allí estaba escrito en ese papel que tanto trasmitía.

Pero nada es para siempre, de esas cartas fueron desapareciendo los amantes y  saliendo los amigos que siempre habíamos sido, espaciándose hasta desaparecer, hace ya tantos años que no recuerdo quien corto con quien, qué carta fue la que no llego nunca.

Hice mi vida en este país que nunca considere el mío, la rutina como escusa me impidió volver. Me casé tuve hijos y desilusiones.

Ahora soy mayor y estoy solo con esta foto en la mano viendo la pared desconchada y sucia como una premonición de lo que iban a ser nuestras vidas.

Hace muchos años que guarde en el fondo de mi memoria estos recuerdos que tanto me duelen, por eso es mejor no arreglar los cajones mucho tiempo olvidados, si queremos mantener encerrado el  pasado.

 

martes, 15 de octubre de 2024

SALIR DE CAZA

 

SALIR DE CAZA

 

A la muerta hoy también le ha arrancado la cabeza, lo ha hecho con rabia a la vez que murmuraba: ¿Por qué te has tenido que morir? ¿No os cuido bien? No comer en una semana tampoco es para morirse, tu compañera resiste, tendré que salir a buscar otra igual, me acercare despacio y le hablaré para que tome confianza, le llevare cosas que os gustan y aparentare ser una buena persona.

Cuando localice el sitio donde os ponéis a esperar tomando el sol y alguna no huya de mí la atrapare con la red.

Mañana iré de caza, es triste tener un terrario con una sola lagartija.

jueves, 10 de octubre de 2024

LAS MUÑECAS DE TRAPO

 

LAS MUÑECAS DE TRAPO

 

Aún juega, sin avergonzarse, con nosotras, sus muñecas.

Eso es lo que estáis pensando estúpidas muñecas de trapo con ojos de botones y pelo de lana amarilla, pero jugando con vosotras los hombres de blanco que vigilan este lugar no se dan cuenta de lo que pasa, os peino, os visto y hasta os pinto los labios de rojo ¡estáis horrorosas! Pero sois la avanzadilla del ejército de muñecas hechas con retales y rellenas de paja que conquistara el mundo, así pasareis inadvertidas, absorberéis con vuestra fealdad todo lo malo que el hombre ha ido sembrando sobre la tierra, os convertiréis en seres de luz  y mi misión se habrá cumplido.

martes, 1 de octubre de 2024

HORAS, MINUTOS, SEGUNDOS

 

HORAS, MINUTOS, SEGUNDOS.

 

El tiempo había sido siempre su problema, más bien su falta para poder llevar a cabo lo que en su imaginación pensaba como aficiones interesantes, pero el trabajo y la familia lo ocupaban todo.

Era feliz aunque le faltaba algo que fuera solo suyo y empezó a escribir, encontraba un gran placer en ello y no le quitaba mucho tiempo.

En sus historias siempre había un reflejo de ella, de sus inquietudes, de sus deseos, de lo que haría cuando” tuviera más tiempo”. Escribía relatos de lo más variado hasta se atrevió con alguna escena de teatro, otra de sus grandes aficiones para”cuando tuviera tiempo”. Y así era feliz con la familia y compartiendo con sus personajes otra parte de la vida.

Pasaron los años, los hijos crecieron y se fueron de casa, quedó sola con su compañero y llegó la jubilación, podía empezar con algunas cosas siempre pospuestas, el yoga le gustaba, ejercicio y relajación. Por supuesto siguió con sus relatos.

Parecía que esa felicidad no iba a terminar nunca pero su marido murió y ella con él, después de tanto luchar, esperando, siempre esperando había perdido lo que más quería, su amante, su amigo, su compañero, su confidente, pues todo eso y mucho más era su marido para ella. Dejó de escribir, solo hacía un diario que llamaba “de mi soledad”, pero con eso hundía más el cuchillo en la herida.

Ahora que le sobraba tiempo no sabía ni quería utilizarlo, sus fantasías de juventud eran un pobre sucedáneo de lo que había perdido, ¿Se puede reciclar una persona a partir de los sesenta años? Llevas encima una mochila de recuerdos que te aplastan. Se fue haciendo a la idea de bajar el último tramo sola y así empezó a ir a conferencias en la Universidad de mayores. De eso hace ya muchos años, poco a poco fue retomando actividades y empezando otras, la vida le había dado otra oportunidad. Lo que nos lleva hacia atrás son los recuerdos, no hay que olvidarlos pero no anclarse en ellos, hacia delante nos llevan los sueños y estos no hay que perderlos nunca.

jueves, 26 de septiembre de 2024

LOS SONIDOS DE LA VIDA

 

LOS SONIDOS DE LA VIDA

 

Estaban sonando las campanadas en el reloj de la catedral, llegaba tarde a la cita, había tardado demasiado en arreglarme, también influyó en la demora la música que estaba oyendo, Serrat es siempre una buena idea, yo la tatareaba a la vez y no me di cuenta de la botellita de perfume que con ese “clic” característico del cristal se estrello contra el suelo, llenando la habitación de un delicioso perfume.

Acababa de poner el pie en la calle cuando a mis espaldas oí la voz enlatada de siempre “Cierra la puerta al salir, gracias”, sonreí pensando que esa puerta siempre se cierra sola.

El ruido de la ciudad era ensordecedor a esa hora, coches, sirenas, obras que parecen no tener fin, pero allí fluía la vida y sus sonidos.

No había acertado con los zapatos, el tacón era muy fino y el sonido que hacía sobre el asfalto era acompasado como un reloj de pared y en mi andar rápido las pulseras le hacían de coro.

Crucé la calle y de mi bolso salió el aviso característico de un whatsApp , dos, tres, no eran importantes, silencié el teléfono, ya llegaba demasiado tarde.

En un semáforo un perro se acercó a oler mi pierna y por lo visto no le gustó pues empezó a ladrar de forma agresiva por mucho que el dueño le gritara que se callara y tirara de la correa, un niño que iba en silleta se asustó y empezó a llorar, como solo saben hacerlo los niños de “silleta”, el semáforo parecía que tardaba más que nunca en cambiar.

Por fin llegue a la plaza donde tenía mi cita, en el suelo de losas grandes de piedra mis tacones hacían un sonido distinto, yo era la misma y ellos también pero el pavimento le daba un sonido mucho más profundo, mi amiga al verme arrastro la silla para levantarse produciendo otro sonido distinto en la misma piedra. El abrazo fue sincero, hacía tiempo que no nos veíamos y nuestras voces se unieron a las de las personas que había alrededor, obligándonos a subir el tono para poder oírnos.

Llegó el camarero y pedimos la consumición que al traerla deparó nuevos sonidos, la del líquido contra el vaso fue fresco, burbujeante muy diferente del de la cucharilla rozando la taza de café que yo había pedido.

Pensé en los sonidos que se habían colado en mi cerebro en ese poco tiempo y los que por cotidianos se me habrían escapado, no podemos asimilar todo lo que oímos y entonces me di cuenta del ruido que hacemos al vivir.

 

 

 

martes, 24 de septiembre de 2024

LA VIEJA QUE TEJE LOS SUEÑOS

 

LA VIEJA QUE TEJE LOS SUEÑOS

 

Solo puedo encogerme de hombros y esperar a que oscurezca, ya pasarán esas miradas irónicas, esos cuchicheos señalándome con los ojos: “Ahí está la vieja que fabrica los sueños, con esa pinta seguro que también las pesadillas.”

Con el tiempo me han cogido cariño, algunos se sientan a mi lado a veces con recelo y entonces les cuento que cuando anochece la plaza se llena de genios, hadas, brujos, ángeles, demonios etc. y los mando a las mentes de los que duermen, unos podrán entrar y otros no, así su sueño será apacible del que no querrán despertar  o la horrible pesadilla que les acompañara en las horas de vigilia.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

A LA SOMBRA DEL HÉROE

 

A LA SOMBRA DEL HÉROE       (Este relato ha participado en el concurso de Cartagineses y Romanos año 2024)

 

 

He mandado que me suban a cubierta y reposo sobre mi capa que tiene olor de mil batallas, desde aquí veo el mar, ese mar de mi infancia en Cartago y el mismo cielo de un azul infinito, no distingo bien el uno del otro, será por la fiebre que me producen las heridas de la última batalla. Di orden de zarpar rápidamente desde Italia, quiero  ver pronto las costas de mi querida Cartago, si tengo que morir allí descansaré tranquilo rodeado de los míos y si no llego, que me arrojen a este mar que tantas veces he atravesado con honores de victoria o con tristezas de derrota, aquí mi espíritu navegará recorriendo las costas, las islas, mi vida y mi historia.

Soy Magón Barca, hijo de Amílcar y hermano pequeño del Gran Aníbal de quien fui su mano derecha, siempre lo he amado y respetado y aunque mis logros en Hispania fueron muchos,  se que la historia se olvidará de mí eclipsado por el nombre de Aníbal que seguirá pronunciándose a través de los siglos. Pero estoy orgulloso de haber sido un líder capaz de la caballería como lo demuestran las emboscadas a los romanos en Hispania e Italia.

Mi nombre significa grande o mago, alguien que sabe sacar provecho de lo más difícil y difícil era reclutar tropas prometiendo, sin haberlo conseguido aún, el oro del Sil o la plata de Qart Hadast. He sido un gran negociador, alagaba y colmaba de regalos a los jefes de las tribus hispanas y así conseguir hombres para el ejército de Cartago.

Estamos pasando cerca de una isla, no la reconozco pero recuerdo todas y cada una de ellas, he navegado hasta el mar que hay más allá de Gades buscando hombres y riquezas, pero la que estará siempre en mi corazón es una del Mar Nuestro, en la que fundé una ciudad a la que di mi nombre, a esa isla fui a contratar los mejores honderos y reclutarlos para nuestras filas pero hice un mal negocio y mi corazón quedó atrapado en la profundidad de unos ojos negros y un cascabeleo de risas en el aire. Se llamaba Adama y partir de entonces navegamos juntos, pero Magón será nuestro destino final, las suaves colinas que bajan hacia el mar en bosques de pinos, el aire limpio, la paz que necesitaré después de tanta guerra, ese creía yo que sería mi final, pero el destino que no le pide permiso ni a los poderosos decidió que no fuera así.

No éramos conquistadores como Roma, no imponíamos nuestras leyes, ni nuestros dioses, descendemos de un gran pueblo de comerciantes, el Fenicio, pactábamos con las tribus para el intercambio de mercancías, pero nuestros barcos eran hundidos y eso nos llevó a las guerras con Roma. Queríamos tener el dominio absoluto del mar.

Veo pasar nubes blancas, el aire salino me reseca los ojos y mi boca parece contener arcilla, me cuesta respirar, tengo que llegar, solo necesito un poco más de tiempo, mientras van y vienen retazos de mi vida que no quiero olvidar.

Otra ciudad importante para mí, aunque de tristes recuerdos es Qart Hadast la ciudad de las minas de plata, no he visto puerto más abrigado y seguro. Cuando estás dentro las grandes montañas lo protegen y sientes que allí nunca llegará la guerra.

Los recuerdos llegan a mi mente como las piedras de una playa tropezando unas con otras para quedar inmóviles en la orilla hasta que una ola más fuerte las vuelva a llevar rodando buscando el camino o el recuerdo que habías dejado atrás.

Aníbal estaba preparando una expedición a Roma desde Qart Hadast. Había noticias de que los romanos, con la excusa de la toma de Sagunto por nosotros, estaban formando un gran ejército al mando de Escipión el africano que se uniría a la gran armada de Cayo Lelio, salirle al encuentro o aprovechar para un golpe genial atacando a la misma Roma, era la idea que se discutió en el último consejo cartaginés, porque dudábamos encontrar los apoyos necesarios, ser traicionados por alguna tribu que tuviera un pacto anterior con Roma o  encontrar el ingente material de hombres y pertrechos que necesitaba semejante aventura.

Aníbal, nuestro héroe, mi querido hermano también dudaba. Eso tendría como consecuencia dejar casi desprotegida esta pequeña y maravillosa ciudad. Estos recuerdos me producen un gran dolor, yo insistí en la expedición y también en quedarme a defenderla ante el consejo cartaginés,  siempre pensé que era inexpugnable, sus altas murallas y su mar interior eran su mejor defensa. Después de días de deliberaciones se aceptó mi propuesta y los dioses saben que no fue por ganar más honores, a mi entender no podíamos dejar sin defensa esa zona tan importante del Mar Nuestro.

Aquello fue un terrible error, tenía entonces 34 años y la sangre me hervía solo con oír mencionar a los malditos romanos, que adivinaban nuestros pensamientos y nos iban adelantando en la guerra.

Estoy en un duermevela a causa de la fiebre pero aquella aciaga noche no dormía, con la bella Adama recostada a mi lado pensaba que sería de ella y de todos nosotros si mi plan estratégicamente concebido fallaba, solo contaba con 1000 soldados y los que habíamos armado de entre los habitantes de Qart Hadast.

Cuando me avisaron de que se divisaba una gran armada, aun lejos del puerto, puse en marcha mi plan, 500 hombres bien armados defenderían la ciudadela y otros 500 el cerro consagrado a Asclepio. Sabiendo que Escipión estaba acampado en otra de las colinas cercanas, hice una salida con 2000 habitantes de la ciudad,  para asustar a los atacantes. Ese fue mi gran error, tenía que haberme quedado dentro a defenderla, como se acordó en el Consejo. La lucha fue durísima, una verdadera carnicería. Cuando tuve noticias de que los romanos habían conseguido pasar las murallas y que también se luchaba en la zona del  mar interior al ser abiertas las puertas por un esclavo traidor, quise volver con los pocos hombres que me quedaban, pero era imposible, decían que no quedaba ser viviente en la ciudadela y huí, huí destrozado con graves heridas. Mi pensamiento era llegar a Cástulo, contratar mercenarios para volver, y reconquistar la bella ciudad.

Pero el destino no lo quiso así. Fui contratando mercenarios por Hispania y me dirigía a Gades para cerrar tratos cuando me llegó la noticia  de la muerte de nuestro hermano Asdrúbal cuando intentaba unirse a Aníbal en Italia. Con rabia y dolor en el alma tomé una decisión, partir para Italia. Esa sería mi tercera expedición a esa península y nunca volvería a Qart Hadast.

Después de reunir un ejército de casi 70000 hombres en aquella llanura de Elipa, en la Galia Cisalpina fui herido. Eso significaba que la última oportunidad de Aníbal para recibir algún refuerzo nunca llegaría. Cartago no conseguiría cambiar el curso de la guerra.

 Los dioses no me permitieron morir en la batalla como un soldado, moriré aquí, en este barco y deseo que al recordar mi historia sean magnánimos.