LA
MELODIA
De
fondo sonaba una canción de Rigoberta Bandini, ya no escuchaba a mi pareja,
estaba en todos los cielos vividos que escondían esas notas, amor de juventud,
amor prohibido, una casa solitaria en un frio espigón donde el mar monótono nos
envolvía adaptándose a la melodía y haciendo que las caricias tuvieran una cadencia casi musical.
Volví a
la realidad, la fiesta, el bullicio, la vida que yo escogí para salir de la
humillación que me producían los encuentros en la casa de la playa, esos encuentros
no queridos pero tan deseados que simplemente una música de fondo los hacía
aflorar como un torrente que nunca cesaría.
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