EL
DESEO FRUSTRADO
Le
pregunto con amabilidad cuanto me costará la cena, la cita no había salido como
esperaba, un rinconcito discreto, manjares selectos y después, bueno, la última
copa en mi casa.
Cuando
la veo aparecer con su madre, que no podía dejarla sola y dos amigas que hacían
de “Carabinas”, todas muy serias y formales pero tragando a dos carrillos y
pidiendo lo mejor.
Cuando
se despidieron Pensé ¡Al fin solos! Pero mi acompañante se levantó también
alegando que su madre no podía trasnochar y así me quede solo con mi
frustración y la cuenta, La próxima vez
me aseguraré de que sea huérfana y no tenga amigas.
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