lunes, 15 de diciembre de 2025

UN ESCRITOR FAMOSO

 

UN ESCRITOR FAMOSO

 

No recordaba haberlo escondido tan bien, no quería que lo vieran, son poco amables, piensan que mi cabeza está dejando de funcionar porque cada día imagino ser un personaje distinto.

¿Tan malo es eso, cuando en tu vida ha reinado la monotonía? ¿Por qué no puedo vivir mis sueños ahora?

 Saltaba a la vista, no había un escondite mejor. Llegaron de improviso y solo me dio tiempo dejar el bolígrafo sobre él, así no tendré que aguantar sus risas y bromas de mal gusto, yo me reiré de todos.

¡Hoy quiero ser un escritor famoso! Y no se han dado cuenta.

 

miércoles, 10 de diciembre de 2025

 


UNA VIDA A LA DERIVA

 

Nunca he estado tan cerca de tocar una estrella como aquella noche en esa isla desierta a la que me llevo la deriva de mi vida. Entre esas rocas negras y peladas como monstruos que me arrastraban hacia el abismo, experimente la soledad más absoluta y una emoción contradictoria, miedo de todo lo que me rodeaba y tranquilidad al saber que el final del sufrimiento estaba cerca.

Mis alegrías, mis ilusiones, los proyectos que preparábamos juntos, mi vida entera se hundió en la tierra con ella. Pero en el momento de dar el paso final hacia la negrura de esas rocas que me esperaban, una luz, una estrella, un cometa, no sé, casi rozo mi mano y me empujo hacia atrás. Sentí una inmensa paz al abandonar esas rocas que ya no me arrastraban y siguiendo la luz, poco a poco volví a incorporarme a ese magnífico y único regalo que es la vida.

lunes, 8 de diciembre de 2025

 

UN REFUGIO SEGURO

 

Un policía se detiene frente a él y le dice: Ha cometido usted dos delitos, romper el cristal y robar una cajetilla de tabaco. Pero aun no es bastante, le contesta el ladrón. Intrigado lo deja ir, pensando: Es un hombre mayor, lo necesitaría, y sigue vigilándolo. En el parque  hay un letrero “No pisar el césped” y allí lo encuentra saltando. El policía lo sigue y entra en un restaurante, come y  sale sin pagar pero satisfecho. Le tiende las manos, para que le ponga las esposas diciendo: Ahora ya tengo bastante, por lo menos me echaran un mes y hace tanto frio este invierno…

viernes, 5 de diciembre de 2025

UN ABETO AFORTUNADO

 

UN ABETO AFORTUNADO

 

Me gusta el frio y el agua, la tierra siempre bien mullida. No soy tan alto como mis hermanos, pero creo que me venderán bien. Soy un abeto, Si, un abeto de esos que ponen las familias en el salón por Navidad, con guirnaldas, luces de colores y la ilusión de los regalos a mis pies.

Por lo que he oído,  me gustaría ir a una casa con niños, sería maravilloso cuando rozaran mis hojas al ponerme los adornos y ¡como discutirían, queriendo poner la bola más alta! Me gustan los niños, cuando vienen con sus padres al vivero, me muevo disimuladamente y les digo muy bajito cuando se acercan:” Llevadme a mí “, podréis jugar conmigo y no me moriré pronto. Soy joven, creo que tengo 2 años desde que estuve en el primer plantel, mis recuerdos de esa época son confusos, pero creo que eso les pasa también a los humanos, la infancia la recuerdan como a través de una bruma.

Eso me han dicho mis hermanos mayores, los que nunca han salido de aquí, saben muchas cosas, son muchos años sin moverse del sitio. ¡Ay! si yo pudiera corres, me iría detrás de esa familia, la del niño con el jersey a rallas, lleva una gorrita que ha quedado atrapada entre mis ramas y no se ha disgustado, volvió a recogerla y me hizo una caricia en el tronco.

¡Nos gustan mucho las caricias!¡ Y los humanos tiene tan poco tiempo!

José, el encargado del vivero, si nos habla, le encanta su trabajo, somos como sus hijos,  nos cuida con cariño, nos ve crecer y procura que todos estemos sanos y sin parásitos. Esos bichos desagradables, que se comen nuestras hojas y ponen sus huevos en nuestro tronco hasta que nos morimos.

Pero a mi no me va a pasar eso, uno de estos días saldré de aquí para hacer feliz a una familia. Soy algo muy importante en la Navidad.

Ha caído la noche  sobre el techo de plástico del vivero, se han apagado las luces, todo es silencio. Este es el momento  en que mis hermanos y yo nos comunicamos haciendo mover nuestras ramas y silbando con el viento que se cuela entre las juntas del plástico.

Esta noche me he enterado de una cosa horrible. Uno de mis hermanos, uno muy grande (habrá que hacerle un agujero al techo, para que asome la copa dentro de poco) y también muy gruñón, dice que está feliz de que no lo hayan comprado nunca. Al principio creí que hablaba así por envidia, pero lo que nos conto, nos dejo con las ramas caídas.

Dice que solo somos un juguete más de estas fiestas, que no se dan cuenta de que estamos vivos. Importantes, si, pero cuando terminan, la mayoría de nosotros acaba en un vertedero de basura, como cualquier trasto viejo e inútil.

Aunque lo diga el más sabio de mis hermanos, no me lo puedo creer.¿ No aprecian las personas lo beneficiosas que somos para ellas?

Yo no quiero ir a un basurero. Mañana cuando vengan los clientes, me hare el mustio, bajare mis ramas, como si estuviera enfermo, me quedare quietecito y ni siquiera me miraran.

Desde bien temprano hay un lio terrible en el vivero, faltan solo dos días para la Navidad y  todo el mundo quiere tener un árbol en el salón.

Pero ¡Oh, no! Una niña se acerca corriendo hacia mí, me toca,  acaricia mis ramas y grita: mama, mama ¡este es el que me gusta!

Me echo a temblar, todos mis esfuerzos inútiles, acabare en un vertedero.

Me llevan a su casa en una furgoneta grande y abierta.

Ya hemos llegado, no quiero mirar, será un piso pequeño y pondrán la calefacción a tope ¡Me asfixiare!  Levanto mis hojas poco a poco y ¡Que veo! Un bonito jardín en el que hay otros árboles

Mientras el padre hace un hoyo en el centro, la niña da saltitos a mi alrededor. Es precioso, ¿verdad papa? Lo  he escogido yo,¿ Podemos adornarlo hoy?

Estoy feliz, tranquilo, no acabare en el vertedero, como otros de mis pobres hermanos, envejeceré viendo crecer a esta niña a la que le debo la vida.

 

 

 

 

jueves, 4 de diciembre de 2025

 

CUENTO DE NAVIDAD 2025


 

 

La idea de este cuento de Navidad, junto con la foto, me la dio Mª Herminia Márquez, miembro destacado de la Asociación Belenística Española.

 

LO QUE NO SE VE

 

No soy importante, si miras un Belén casi nadie se fija en mí, no soy ni la pastorcita con la oveja, ni la gente del mercado, ni los Reyes Magos y por supuesto ninguno de los importantes “Los de la cueva”, pero eso me viene bien porque cuando me canso de hacerles maldades a los niños, como que se les caiga el bocadillo, que se metan en un charco, que desaparezcan sus canicas o lo que más me divierte, darle a uno un pequeño pellizquito para que formen una pelea, je je je , ¡Qué bien lo paso entonces!  Como soy una bruja me meto a descansar en la figurita en forma de vieja que hace cestos de mimbre en un rincón del Belén, no soy importante, los niños no me quieren.

Pero un día todo cambió. Estaba una niña poniendo el Belén con mucha ilusión, era la primera vez que la dejaban ponerlo sola, cuando se le resbalo de las manos yendo a parar al suelo la figura en la que yo  estaba descansando, se asustó mucho y lloraba sin parar porque se le había roto la cabeza y a ella le gustaba esa viejecita tan trabajadora que hacia cestos pequeñitos y podía usarlos para jugar con sus muñecas.

Entonces me di cuenta de que me tenía simpatía y de verdad sentía que me hubiera roto, para ella era importante. Su madre intento consolarla pegando mi cabeza con miga de pan humedecida en saliva, queda un poco torcida pero esta pasable, además como la tengo agachada mirando los cestos pues no se nota mucho.

Desde entonces todos sus amigos que iban a ver el Belén se fijaban en mí por ese detalle tan tonto del cuello y la niña les contaba mi accidente, y así empezaron a buscarme en todos los Belenes que había en la ciudad. Me iba haciendo famosa y eso me gustaba.

Poco a poco fui dándome cuenta de que lo que hacía estaba mal, que los niños me querían y entonces una voz muy dulce, me dijo: Estarás sin salir de la figura hasta que te hayas arrepentido de esas pequeñas maldades que les hacías a los niños, desde ahora todos los cestos que hagas te saldrán mal, cuando uno te salga bien será porque estas totalmente arrepentida y perdonada.

El primer día de estas Navidades me salió un cesto precioso con trenzas de colores, que los vendedores  del mercado me quitaban de las manos para mostrar en ellos sus productos.

Todos, hasta los malos malísimos como era yo, necesitamos amor y ese amor desinteresado lo dan los niños.

Si el año que viene me buscáis en los Belenes igual no me veis, porque pienso meterme en alguna figura más alegre y que ayude a los demás sin pedir nada a cambio, como ese niño cuyo cumpleaños celebramos.

 

lunes, 1 de diciembre de 2025

SU FETICHE AMOROSO

 

SU FETICHE AMOROSO

 

En la goma de sus calzoncillos escribía el nombre del ligue, nunca tenía ninguno duradero, por eso no importaba que se deshiciera en la lavadora junto con su amor ya olvidado.

Pero todo cambió cuando conoció a Yesica, era guapa, divertida y sintió que ese amor iba a durar, lo malo era que no podía cambiarse de ropa interior por si con el agua se disolvía también el hechizo.

Superando su miedo a las agujas hizo el sacrificio con el que le demostraría amor verdadero, cosió el nombre en una docena de calzoncillos y si el amor acababa, tampoco había sido tanto dispendio.

viernes, 28 de noviembre de 2025

EL GARAJE

 

EL GARAJE

 

No creo que haya pasado más miedo en mi vida rayando al terror, que la noche de todos los Santos. Esa noche llegué tarde. El garaje estaba solitario y con ese silencio aplastante de cementerio, entrar en él siempre me ha producido una sensación agobiante. Esa noche al bajar del coche y dirigirme hacia la puerta, se fue la luz y también las auxiliares. Todo quedó en unas tinieblas sordas, sin sonidos, solo el ruido de mis llaves al caer al suelo, intenté buscarlas pero fue inútil, en esto estaba cuando oigo una especie de música extraña, una música gótica, las piernas no me sostenían, el corazón latía descontrolado, orientándome entre los coches llegue al recodo de la escalera y allí lo vi: un ser que no parecía humano, la linterna vuelta hacia la cara le daba un aspecto verdoso como de cadáver reciente.

Mi grito, casi un alarido hizo que el “espectro” tropezara y cayera rodando. No pasó nada grave, solo una leve contusión en mi pobre vecino.

La música que oí tenía una explicación, había cambiado de audífono y no reconocí la señal que me avisaba de que las pilas se estaban agotando. Desde entonces siempre llevo una buena linterna en el bolso.

 

sábado, 22 de noviembre de 2025

Nunca se sabe dónde está la inspiración


 

NUNCA SE SABE DONDE ESTA LA INSPIRACIÓN

 

En mi monótona vida la sorpresa de aquel día fue la carta del notario comunicándome que había fallecido una prima de mi madre, dejándome como única heredera de una casa solariega y del gran terreno con arbolado que la rodeaba

Solo había ido una vez a ese pueblo perdido entre tres provincias castellanas, no recordaba ni su nombre aunque era el pueblo de mi madre y con ella fui a visitar a esa prima, nunca dejaron de escribirse  ni que decayera el cariño que se tenían desde la infancia.

Ese fin de semana decidí echarle un vistazo a mi nueva propiedad. Llegué al anochecer, el paraje agreste parecía salido de una novela de terror, de un momento a otro aparecerían entre los arboles una manada de lobos hambrientos que acabarían conmigo, pero no ocurrió nada de eso. En la puerta, junto a la escalinata había un hombre, el guardes de la finca que me esperaba para darme las llaves.

Me acompaño al interior que estaba bien conservado y las luces le daban un poco de vida a esos muebles recios y antiguos. Esa casa había sido la vivienda  del cacique del pueblo, padre de la prima.

Se fue el guardes y me dediqué a explorar por las habitaciones, cuando llegué al pasillo de los retratos, así le llamaban, estaban todos igual, por ellos no había pasado el tiempo, los trajes de enterrador para los hombres y el de satén negro con mantilla para ellas.

Por eso el contraste fue aun mayor, cuando al final, ya cerca de la escalera,  vi una foto que no pegaba nada entre tanta antigualla.

Una señora de mediana edad, con un jersey negro y lo que parecía una chaqueta de un rojo vivo con el cuello en gola me miraba a los ojos y me mandaba callar con un dedo enfundado en un guante también rojo. Tenía el pelo gris alborotado y una pizca de picardía en su mirada como si estuviera en posesión de un secreto que no debíamos revelar.

Me gustó. ¿Qué hacía allí? ¿Por qué estaba colgada entre los ancestros de la casa?

Al día siguiente me contó el guardes que era una escritora amiga de la prima de mi madre que pasó un verano en la finca para escribir una novela, pues el sitio era ideal para la trama, con caciques dominantes,  criadas, mujeres incultas y sometidas, entonces aun vivía el padre de la prima que tenía que ser una buena pieza.

Cuando la novela tuvo un éxito mundial, le mandó a su amiga esa foto dedicada y con el dedo del silencio le quería decir que no divulgara nunca su fuente de inspiración, pues la había situado en la América profunda de Estados Unidos. Ella le guardo siempre el secreto y la colgó como “Influencer” de su época entre aquellos que le habían servido como modelo para sus personajes.

 

 

 

 

HAIKU  O NO, SOLO POEMA

Rocas, agua, muerte

Risas, niños, vida

Y en medio la ilusión.

 


 

 

jueves, 20 de noviembre de 2025

SOLTAR LASTRE

 

SOLTAR LASTRE

 

El atardecer va cayendo, las sombras de las plantas se alargan, todo es paz y tranquilidad, ella sentada en un cómodo sillón se deja llevar por esas sensaciones, aunque no siempre fue así, su vida estuvo marcada por años de estrés de los que culpaba al trabajo, pero su lucha era interna. De día negándose a ser ella y de noche pidiéndose perdón por hacerlo.

 El mundo en que la educaron ya no existía, todo cambiaba demasiado deprisa, habían entrado elementos que mejoraban muchas situaciones  pero otros eran opuestos a todo lo que le habían cincelado a golpe de palabras en el cerebro,  en el que, sibilinamente se había introducido también un” policía” que la castigaba cuando se salía de las normas establecidas y sabía que ahora tendría que romper con muchas de aquellas normas que le enseñaron como inamovibles.

Recordando su vida le llegaban episodios de lucha, de justificación y al final esa sensación de frustración por haberse sumado a la mayoría sin estar de acuerdo.

Algunos recuerdos navegan por el espacio sin sombras añadidas pero otros vienen para atormentar con las más negras.

Todos encontraban normal llevarse folios, grapadoras y otros materiales del despacho, a fin de cuentas se reponía al día siguiente y nadie pensaba de donde salía el dinero, ella también lo hizo y esa noche como justificación pensó: Si me pagaran más…

Hubo una manifestación muy necesaria según su entorno para defender la gestión pública, la educación, la sanidad, como era natural fue y en sitio preferente, pero ella tenía contratada una compañía de salud privada y sus hijos no iban a colegios públicos. Esa noche su escusa fue: la salud es lo primero  y en cuanto a la enseñanza...Le pillaba el colegio tan cerca…

Esa doble medida de rasero era lo que la tenía sumida en el estrés pero no sabía aun la causa de su enojo contra todo y contra todos.

Sus creencias la llevaron al límite, la atormentaban, estaba traicionando al Dios en el que confiaba, al que de día con sus actos negaba y por la noche se dormía rezando e implorando su perdón.

Pasaron los años  y llegó a la conclusión de que algunas ideas nuevas mejoraban las suyas, pero tenía que haber defendido lo que ella entendía como bueno, no supo hacerlo y en esa lucha fue perdiendo parte de su autoestima, le costó descubrir la causa   pero por fin ahora  era ella misma  gustara a quien gustara.

Vendrá otro siglo con otras ideas y en el futuro también tendrán que luchar con esas contradicciones y ese autoengaño que se asume para justificarlas.

 

lunes, 17 de noviembre de 2025

CUANDO VUELVA

 

CUANDO VUELVA

 

El poema que él nunca terminó, lo encontré a mi vuelta en un cajón olvidado, no fue por falta de tiempo, ni de inspiración, menos aun por no ser intenso y verdadero. Era un poema magnifico se podía haber completado solo con unos pocos versos.

En él describía las distintas fases por las que pasa el amor, tanto en la alegría como en la tristeza y algunas no se pueden superar como nos pasó a nosotros.

Cuando me fui estaba inacabado, siempre pensé  como  terminaría el poema y aquí estoy de vuelta demasiado tarde, tratando de imaginar los versos que nunca me escribió.

lunes, 10 de noviembre de 2025

CULPA DE LOS SALIENTES

 

CULPA DE LOS “SALIENTES”

 

Te reinsertan en unos grandes almacenes solo por tener un fallo. Y aquí estoy, siendo el mejor robot de mi serie degradado, estaba con mandatarios  del mundo, con muchos idiomas en mis circuitos, hasta que me interesaron los salientes, pechos les llaman, de mi programadora, los acaricié con mis manos de metal como hace su compañero con frecuencia, pero aun hay diferencias, a él lo ascendieron y a mí me descendieron.

Ahora vendo los sujetadores de esos “salientes” que acaricio antes, para saber la talla y las ventas han subido como la espuma, obtengo premio o castigo por lo mismo. ¡Qué raros son los humanos!

 

 

jueves, 6 de noviembre de 2025

POR SU BIEN

 

POR SU BIEN

Pisaba las hormigas con una técnica casi científica, para partirlas en dos y les echaba tierra encima. Esa fila de bichos negros estropeaban la armonía del jardín que tenía que ser perfecta.

Su querido padre le comentó que, con la buena mano que tenía para los insectos, pues aparte de las hormigas coleccionaba moscas sin alas, arrancadas éstas previamente y guardadas en frascos de cristal, podía coleccionar mariposas que eran más atractivas. No lo pensó dos veces y dándole las gracias  con un abrazo y un sonoro beso a su padre salió al jardín con su equipo de cazador. Sería bueno para las mariposas pues solo vivían unos pocos días y en el corcho podrían lucir sus bellos colores mucho más tiempo.

Lo que más le gustaba era traspasarlas con el alfiler estando aun vivas y ver cómo aleteaban despidiéndose del mundo siendo vulgares para convertirse en una obra de arte. Para qué hablar de otros insectos molestos. Había que acabar con ellos para tener perfecto el jardín.

Creció sintiendo que le gustaba utilizar instrumentos cortantes para quitar lo que estorbaba  y se decidió por la medicina, cirujano naturalmente. El inconveniente era que los sujetos estaban dormidos y además se salía sucio con manchas de sangre que alteraban el color de la bata. También había gente mirando y hablando que perturbaban la paz.

Cambió de especialidad y pasó a la UCI. Allí todo era más limpio, más ordenado como a él le gustaba. Con solo apretar un botón o desenchufar unos cables les hacía un favor a esos seres sufrientes que él liberaba de un cuerpo que no les servía para nada.

Eso alegó en su defensa y lo dijo de corazón enumerando todo el bien que había hecho. Pero el juez, que adoraba a los animales por alguna causa, no creyó en sus sinceras palabras y ahora está sentado en otro jardín con las manos atadas desde que se dedico a quitarles la piel  a unas ardillas que hacían la felicidad de sus compañeros pero que estropeaban la paz y el orden en el jardín con tanto movimiento subiendo y bajando de los arboles. También eso lo hizo por el bien de los animales.  ¡¡Hacia tanto calor ese verano!!

lunes, 3 de noviembre de 2025

LOS AMOS DEL MUNDO

 

LOS AMOS DEL MUNDO

 

Los ojos tristes de la pequeña prisionera fue lo que más llamó mi atención en aquella visita a la gran compañía farmacéutica. Estaba sentada en una esquina de la jaula con un plato de comida delante, no chillaba, no se movía, solo sus grandes ojos negros y brillantes mostraban la vida que había detrás, la vida que le habíamos arrebatado para convertirla en material de laboratorio. Me acerqué con cautela, levanto su mirada hacia mí y poco a poco deslizo su pequeña mano hacia los barrotes, en ese momento pensé que sonreía y me perdonaba. ¿ Qué habrá sido de la pequeña chimpancé?

sábado, 1 de noviembre de 2025

 

LOS MARES

He intentado unir el final de la novela de Joseph Conrad, “El corazón de las tinieblas” con el principio del Quijote de Cervantes, por medio de un relato.

 

Yo levanté la cabeza. El mar estaba cubierto por una densa faja de nubes negras, y la tranquila corriente que llevaba a los últimos confines de la tierra fluía sombríamente bajo el cielo cubierto…Parecía conducir directamente al corazón de las inmensas tinieblas y allá íbamos con todo el velamen desplegado como si quisiéramos llegar cuanto antes al lugar donde el mar se levanta y eleva el barco hasta las nubes. La tranquila corriente en la que nos mecíamos desaparecería y quedaríamos abocados a un abismo azul que nos engulliría por completo para más tarde escupirnos como manjar no deseado.

En estos momentos es cuando echo de menos ese mar tranquilo, su azul turquesa, sus atardeceres de ensueño, creo que por eso los dioses buscaron su morada cerca de él. Solo se encrespa en otoño con los fuertes vientos de levante y a veces en invierno parece que puedas caminar por él, terso como una alfombra.

Los dioses protegieron su mar de las nubes negras, las olas como montañas deslizantes, el frio gris y de esas corrientes que nunca sabes dónde te llevaran después de hacerte pasar por el infierno.

No sé qué hago aquí, en mi ignorancia llegue a creer que todos los mares eran iguales. ¡Qué error! Yo nací tierra a dentro y crecí enamorado de ellos en un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme.

 

domingo, 26 de octubre de 2025

 

SALOBREÑA

Los recuerdos flotan en el aire por sí solos, sin sombras por encima, recordar tiene la ventaja de haber anulado esas sombras.

 

Una niña de 9 años en la España oscura de los 50 del pasado siglo, vivía cerca de una plaza y en verano, sin colegio, pasaba en ella la mayor parte del día, disfrutando con sus amigos y con esos juegos de contacto que, por desgracia, se están perdiendo.

 

Ese verano sus padres decidieron que acompañara a su abuela a Salobreña. Se le hundió el mundo, no estaría en su querida Glorieta. Pero nada fue como pensaba. Al llegar, salieron a recibirlas niños de su edad, los nietos de la hermana de su abuela en cuya casa iban a vivir.

Esa niña soy yo y la historia sigue así.

 

Me integré pronto, después del desayuno éramos libres, íbamos a coger lapas, o a la fábrica de azúcar por si ese día les quedaba un poco de retorta, era el mejor caramelo con un sabor especial a caña. También íbamos a la playa a jugar a los piratas entre barcos viejos y cogíamos cangrejos entre las rocas, que cocíamos con agua del mar en una lata vieja. Siempre aparecía en algún bolsillo de los viejos pantalones de mis amigos un mechero que estaba allí como por casualidad.

 

La playa de día era para los” veraneantes”. Así llamaban a los primeros turistas que los visitaban. Por las noches las vecinas se ponían unas largas sayas negras y rodeadas de niños nos metíamos todos en el mar, un mar oscuro donde brillaba la luna y peces pequeños subían a comer. Debíamos parecer un Aquelarre.

 

Fue uno de los mejores veranos de mi infancia. Pero, como he dicho, los recuerdos flotan libres de sombras y puede que lo haya idealizado un poco.

 

 


lunes, 20 de octubre de 2025

LA BUENA MESA

 

LA BUENA MESA

 

Deja ya de jugar con la comida, no seas tan “exquisito” a todos nos gustan los mejores bocados pero hay que compartir, con el trabajo que me ha costado encontrarlo, todo el día dando vueltas para que tú y tus hermanos podáis comer y ahora  empiezas quejándote como siempre, ellos se harán grandes y fuertes y tú… Pero daos prisa, que hay que dejar sitio para los que vienen después, si sigues así, no te traeremos más  y solo tendrás lo que sobre.

Pero hijo ¡El sombrero del explorador no se come! Dijo mama leona muy preocupada, de este no voy a poder sacar punta.

miércoles, 15 de octubre de 2025

 

 

PERSONAJES QUE PUEDEN PASARSE UNA HORA BUSCANDO UN CALCETÍN ROJO Y EL MOTIVO DE SU BÚSQUEDA.

PERSONAJE                                                           MOTIVO

Payaso pobre                                       Era el único par que tenia

Supersticioso                                      No podía poner el pie en el suelo sin él

Anciano                                             Guardaba algo muy valioso en él

Despistado                                        Lo tenía puesto

Estudiante                                         llevaba las “Chuletas” dentro

 

                                   EL GATO OLISCÓN

 

¡Maldito gato! Él tiene la culpa, lo escondí tan bien para que no lo encontrara que ahora no me acuerdo, no es por el calcetín que era viejo pero limpio, sino por lo que lleva dentro y es muy difícil de conseguir.

Todo empezó una mañana en que ese gato estúpido, yo nunca le he tenido simpatía y creo que el sentimiento es mutuo, se acerco a oler y hasta se atrevió a pasarle la lengua, le sacudí con el periódico  para que no volviese a intentarlo pero fue inútil, al día siguiente estaba otra vez metiendo su hocico. No podía tolerarlo, la guarde en el calcetín y la puse a buen recaudo, tan bueno que llevo una hora buscándolo.

¡¡Ojala aparezca pronto mi dentadura postiza!! ¡Tengo tanta hambre!!

 

martes, 14 de octubre de 2025

UN VIENTO SUAVE APAGÓ EL VOLCÁN

 

UN VIENTO SUAVE APAGÓ EL VOLCÁN

 

Cuando encienda el volcán que llevo dentro, se va a enterar los que me consideran un alfiletero que recibe con una sonrisa todos los dardos.

He tenido problemas en la oficina  y he callado, al llegar a casa me esperaban para que sacara al perro y les hiciera la cena, he cogido el chubasquero sin protestar. Lo que resbala por mis mejillas no es lluvia, hay un papel en el suelo, lo cojo y leo: Para que los demás crean en ti, empieza por hacerlo tú.

Aprendí a decir No, a discutir cuando no estoy de acuerdo, gane respeto. No necesité encender el volcán.

lunes, 13 de octubre de 2025

LA CITA

 

LA CITA              

 

Esa tarde estaba inquieta, se había peinado y maquillado con esmero, el vestido de lunares le sentaba como un guante,” Un poquito más de tela, “le habría dicho su padre, pero ella se encontraba realmente guapa, ideal, pero ideal ¿Para qué? ¿Tenía alguna cita?

Allí en el sofá rodeada de libros, pensaba ¿Había alguna lógica en todo aquello? ¿Lo estaba llevando a un extremo de imposible retorno? ¿Podría vivir en ese mundo de fantasía?

Porque era cierto que tenía una cita, pero no con un ser real sino con el protagonista de su novela favorita, la que le estaba haciendo perder el juicio, la había seleccionado entre varias para esa tarde y las desdeñadas pululaban a su alrededor, esperando una segunda oportunidad.

 No estaba tranquila, tenía el presentimiento de que él la traicionaba, lo leyó entre líneas en la página 103, ahora lo descubriría todo era el último capítulo, nerviosa abrió  el libro y allí encontró la más bella declaración de amor que nunca hubiera logrado imaginar y estaba dirigida a ella, que la protagonista se llamara igual,  era un detalle sin importancia.

martes, 7 de octubre de 2025

UNA HABITACIÓN CON PERSONALIDAD

 

UNA HABITACIÓN CON PERSONALIDAD

 

Todo va a quedar entre Guay y perfecto, vamos que yo soy una Hippy – Pija. Mama va a flipar cuando la vea, siempre ha pensado que tenia mal gusto, ahora cambiará.

Ya oigo sus tacones, llama al timbre, suena el grito, la puerta se abre sola, da la luz, mira con sorpresa a su alrededor y cae desmayada. Total por cuatro tonterías que he puesto de adorno, la lámpara es una calavera, la colcha simula una lápida, unas arañas caen del techo y unos colores verdosos salen de mis ojos. Todo es prestado, no he gastado nada.

Pobre mamá siempre tan preocupada por el dinero.

lunes, 22 de septiembre de 2025

 

AMIGOS

 

No los puedo dejar tirados, compréndelo, han sido mis compañeros, mis amigos, han escuchado todas mis historias, me han ayudado a salir de muchos baches, mi vida no hubiera sido la misma sin ellos, pero tienes razón es infantil, con los recuerdos se retrocede y con las ilusiones se avanza. Eso  le decía a mi pareja que se había negado rotundamente a que vinieran a casa, yo lo entiendo, íbamos a ser demasiados pero hubiera quedado preciosa nuestra cama con los soldaditos de plomo haciendo guardia alrededor del colchón, mientras nos abrazábamos. Vosotros lo entendéis, ¿verdad amigos? Ahora tengo que librar aquí otras batallas.

sábado, 20 de septiembre de 2025

 Este relato se publicó en mayo del 23.

LA MIRADA

 

Ya sé porque me escogió a mí para la foto. Dice que tengo la mirada triste y no es así, yo entera soy triste, nací triste, me crie triste y tengo hambre.

Ese día me di cuenta  que un hombre no dejaba de mirarme, es normal me pasa muchas veces, se acercan y cerramos el trato. Pero esta vez no fue así, solo me observaba, otro pirado pensé, esta vez estaba equivocada. Se acerco a mí preguntándome si quería ser su modelo para la portada de un libro. ¡Modelo yo! Este quiere descuento.

Hablamos y me llevo a su oficina, pensé que iríamos a la peluquería para  arreglarme un poco, comprar bonitos trajes,  en fin, la idea que yo tenía de una modelo. Todo lo contrario, me despeino aún más, me bajo la cremallera del vestido y pensé: por ahí empieza, pero tampoco, muy respetuoso me pidió por favor que me sentara en el suelo  en medio de un montón de basura, casi tapada la cara con la mano y con una expresión de susto en los ojos.

Todo lo hice bien menos la expresión. Después de muchos golpes de la vida mis ojos están curados de espanto. Solo pudo sacar de ellos el asombro de encontrarme allí y la tristeza, esa que llevo dentro desde que nací.

Ahora soy una gran modelo. Se valora mi tristeza en un mundo que solo quiere alegría, diversión aunque sea fingida. Lo malo, lo desagradable no existe, lo hemos borrado, hay que disfrutar cada día como si fuera el último, en fin,  mensajes de esos que te llegan  por las redes sociales. Pero  no es real, solo hay que rascar un poco en la sociedad para ver la tristeza, la desesperación a flor de piel.

Han pasado muchos años,  estoy sentada en un gran sillón detrás del ventanal por el que penetra el aroma de las flores del jardín, veo los cuadros de mis fotos más famosas en la pared y pienso que la mejor, la más real, la que verdaderamente soy yo, es la primera, aunque ya no tenga hambre y solo me quede la tristeza.

jueves, 11 de septiembre de 2025

EL LAUREL Y LA HIGUERA. Este relato ha participado en el concurso de Cartagineses y Romanos año 2025.

 

EL LAUREL Y LA HIGUERA

 

Detrás de aquellas montañas está el mar por el que tanto he luchado. Una vida entera en guerra con los cartagineses. Ahora ya somos dueños absolutos de él. Nuestro comercio prospera, dominamos Hispania y esa magnífica ciudad a orillas  del Mediterráneo a la que dimos el nombre de Cartago Nova. Siempre la recordaré, en ella viví un amor imposible y un tiempo de paz.

Estaba escrito mi destino. Soy un Escipión, acompañé a mi padre y a mi tío con solo 17 años a la conquista de Hispania, allí murieron por la traición de los mercenarios celtíberos y juré vengarme. Este juramento hizo que mi vida se desarrollara en los campos de batalla entre gritos de los heridos, tronar de hierros y pájaros negros volando en círculo para darse un festín al acabar la carnicería. Dicen que en mi vida perdí una batalla, eso es exagerado pero sí recuerdo haber ganado todas las importantes, contra Asdrúbal Barca, su hermano Magón y por fin a Aníbal Barca, un gran estratega en la batalla de Zama, en su propio territorio. Por esa batalla me dieron el agnomen de” El Africano”.

Cuanta paz se respira en esta villa de Literum en Campania. Me olvidé de vivir para hacer grande a Roma y a políticos ineptos que nunca han olido la sangre de los suyos, siempre cómodos en sus sillones del Senado. Se atrevieron a acusarme de traición y malversación, pero no les di el gusto de defenderme y me exilié voluntariamente a este rincón del mundo.

Una noche en Cartago Nova hice la promesa de volver a esa ciudad al final de mis días, pero no creo que pueda cumplirla. Solo me queda el recuerdo que viene nítido a mi mente de ese mar, de esa ciudad y de mi querida y dulce Liria,  cierro bien los ojos para resistir el resplandor de aquellos días tan felices.

Estos recuerdos se entremezclan con la preparación de la batalla. Quien tomara esta ciudad tendría acceso a sus minas de plata y se quedaría con los esclavos y mercenarios. Por suerte estaba casi desguarnecida, solo quedaban unos pocos cartagineses al mando de Magón y unos cientos de civiles. El gran Aníbal se había llevado el grueso de las tropas para atacar Roma.

Asaltamos la ciudad por tres puntos, las murallas inexpugnables por mar con la flota mandada por mi amigo Cayo Lelio, por el istmo y por la laguna que, como nos dijeron unos pescadores de Tarraco, tenía poca vigilancia.

Cartago Nova aun hervía con los últimos  ecos de la batalla cuando yo, victorioso, recorría sus calles, no buscando gloria que ya había conseguido, sino paz. Había prohibido el saqueo de la ciudad y mandé a mis tropas respetar a los ciudadanos. Sabía por experiencia que la violencia solo engendra resistencia y odio.

Entonces la vi en medio de unas ruinas, su vestido blanco fue el faro que me llevó hacia ella. Tenía los ojos oscuros como el vino, no tembló al mirarme y yo no alcé la voz para imponer mi poder. Se hizo un gran silencio en el que solo hablaban las miradas y los gestos. Entendí que era descendiente de una noble familia ibera aliada de Cartago, prisionera sin cadenas entre las ruinas de su palacio. Se llamaba Liria, la traté con respeto devolviéndola a lo que quedaba de su hogar y prometiéndole la seguridad de su gente.

Con el paso de los días me dediqué a reorganizar la ciudad y a descubrir el amor en esos ojos oscuros. En nuestros ratos de soledad, en los jardines de las ruinas del templo de Tanit recostados debajo de una higuera, me contaba historias de su pueblo. Yo le hablaba de mi padre muerto aquí en Hispania, de mi juramento, de mi vida siempre preparado para morir en cualquier batalla por el honor de Roma.

Una de esas tardes, después de habernos besado con la pasión del que sabe que todo es un sueño, un imposible, le regalé un broche con forma de laurel, la joya más preciada cuando está en la corona de un Triunfo y ella me respondió arrancando una hoja de la higuera, testigo silenciosa de nuestros amores, y trenzándola por ser el símbolo de la fecundidad entre los iberos. No necesité palabras para entender. Una parte de mí quedaría siempre en esta ciudad a la que prometí volver cuando la guerra terminara para recuperar los años perdidos  y encontrar la paz.

No pudo ser. Estando exiliado no puedo salir de Campania. Aquí estoy en este rincón del mundo, añorando la sombra de aquella otra higuera y reviviendo dentro de mi alma un amor que nunca he olvidado.

 

jueves, 4 de septiembre de 2025

 

PASÓ OTRO VERANO

 

Y toca recoger los muebles del jardín que otro año más han sido mis compañeros silenciosos, ellos irán al trastero, los guardare con pena porque ha sido un buen verano ¿Los volveré a sacar el año que viene? No se deben hacer planes a largo plazo y menos cuando eres mayor, pues no tienes asegurado un el minuto siguiente, tampoco los jóvenes, pero ellos no lo piensan.

Ahora que ha pasado ese calor tan fuerte el jardín respira, las plantas se enderezan dejando de estar arrugadas para no recoger demasiado sol, recobran su fuerza los hibiscos que han estado un poco aletargados, abren por la mañana sus flores formando  una sinfonía de colores granates, fucsia, rojos... que al mezclarse con el verde, color tranquilo, las apaciguan llegando a conseguir la armonía.

También las buganvillas  despiertan sus flores en pomos como ramos de novia, sus colores intensos son la enseña del verano, pero se consideran tan bellas que han desarrollado unas buenas defensas en forma de espinas largas  para disuadir a los que se acerquen a cortarlas, la humilde campanilla azul se mezcla con ella y la enreda en lo que parece un baile de colores sin música pero abrazados. El año que viene me daré cuenta de que la humilde le ganó a la altiva, como si el no tener espectadores no mereciese la pena ponerse bella.

También hay que recoger cosas dentro de la casa, cosas que me llevaré y puede que no vuelva a traer porque no han hecho tan buen papel como creía, ropa que no he usado, zapatos que quedaron todo el verano en el armario, libros que no me ha dado tiempo leer, porque las noches de verano son “mágicas “y se pasan mejor charlando con amigos que no volverás a ver hasta el año que viene, mientras que el libro lo vas a tener siempre.

Son noches de olor envolvente a jazmín, diamela, dama de noche y hasta el familiar don diego despiertan cuando cae el sol y te regalan sus perfumes que tienes grabados en el cerebro todo el invierno.

La cigarras de día, los grillos de noche, aparte de las tórtolas, forman la música del verano en el paraíso en que me encuentro, donde ni el monótono TU_TU, TU_TU de algunas aves estorba, todo ello forma parte del paisaje, son el sello sonoro del Carmolí.

Y vuelta a la rutina de la ciudad, que no es mala, pero al ofrecer tantos atractivos, acabo en primavera deseando acelerar el calendario para poder ir a esa tranquilidad, a esa paz, a esos atardeceres desde el parque, a los paseos hasta la playa sin prisas, sin nada que te llame a urgencia.

Se fueron ya mis hijos a sus trabajos, siempre me quedo un poco más para disfrutar de todo lo que he contado y además porque se hace difícil abandonar un “paraíso “como este.

 

martes, 26 de agosto de 2025

Los Blancos, un pueblo olvidado

 LOS BLANCOS. UN PUEBLO OLVIDADO.

Aquella madrugada hacía frío en ese rincón perdido de la sierra de Albarracín, a pesar de ser finales de agosto. Allí el invierno se dejaba notar pronto, la niebla siempre por debajo de las cumbres y el viento del Moncayo sin dar tregua.

El autobús pasaba  una vez a la semana, pero durante el invierno, con la nieve decorando  el paisaje y la carretera convertida en una mera ilusión, el pueblo quedaba aislado hasta la primavera.

Esa mañana cuando el viento arrancaba los retazos de niebla como si fuera una cortina, podía apreciarse  en la parada la figura de una joven aferrada a su maleta. Por la fuerza con la que la asía, daba la impresión de que  era todo lo que quedaba de su antigua vida. Ya no la unía nada a esas montañas a pesar de tener sus raíces hundidas en la tierra durante muchas generaciones.

Para poder estudiar había tenido que irse interna a un colegio de la ciudad. Después vino la universidad, terminó Magisterio y sacó la oposición. Se acostumbró a vivir rodeada de gente y el pueblo de las montañas se le quedó pequeño.

Sus padres no llegaron a ver el fruto de su sacrificio, verse privados de su hija en la infancia y en la adolescencia. Habían pasado toda la vida sin ella y ahora mayores la necesitaban a su lado. Pensaban irse todos a un pueblo del sur, con sol brillante y mar para disfrutar de su bien merecida jubilación, pero no pudo ser. La muerte llegó como siempre sin avisar.

Ese verano había cerrado su casa, no sabía si regresaría algún día. Se llevaba pocos recuerdos materiales, pero muchas vivencias y sobre todo el amor de sus padres.

Ahora volaría hacia el sur, como esos pájaros que veía atravesar las nubes y perderse por  las nevadas montañas. Quería vida, gente, nuevos amigos. Y pensó que todo eso se lo podía dar la región de Murcia.

En la toma de posesión de la escuela la nombraron maestra de un pueblo llamado Los Blancos. No lo encontró en el mapa, su referencia era una ciudad centro de la minería en la región, llamada La Unión. Allí conoció a otro joven maestro destinado al Llano del Beal, otro pueblecito de la zona. Este chico era de la ciudad, según decía, mas “bonita del Mediterráneo”, mirando al mar durante más de 2000 años. La ciudad se llamaba Cartagena.

Se cayeron bien y se ofreció como guía para enseñarle la comarca. Le buscó una pensión no muy cara cerca del puerto, todo rodeado de montañas del que se enamoró solo con verlo.

Salía desde Cartagena un tren de vía estrecha con locomotora de carbón y en él se fue a su primer destino.

 El paisaje le sorprendió. Apenas había arboles ni verde en aquellas montañas mordidas por la mano del hombre. Era todo tan diferente, tan duro. Así sería el temple de aquellos hombres capaces de ser enterrados vivos en el fondo de una mina durante horas, para ganarse un jornal.

 Descubrió en esas montañas todas las tonalidades de marrones y rojizos que se entremezclaban dándole al paisaje una belleza singular.

Tuvo la suerte de que a su lado se sentara una señora muy amable que, al ver su expresión de asombro, se dirigió a ella para comentarle lo que veían a través de la pequeña ventanilla. Algunas de esas montañas no eran tales, sino terreras, residuos que sacaban de las minas y eran llevados allí en camiones por estrechas carreteras, muchas veces jugándose la vida.

Vio una montaña cortada a tajos, “El Cabezo Rajao” le decían. Había sido destrozada  a pico por miles de esclavos en tiempos de los romanos, para sacar de sus entrañas la riqueza de los minerales que encerraba.

El tren hizo una parada en La Unión y vio de lejos un magnífico edificio al que  llamaban “El Mercado”. Decidió que dedicaría algún tiempo a conocer esa ciudad, sus edificios, sus rincones interesantes y a sus gentes.

La siguiente parada fue muy curiosa. Dos pueblos separados por la vía del tren. Si vivías en un lado eras del Llano y si en el otro, pertenecías al Estrecho de San Ginés, patrón de Cartagena según su vecina de asiento. Tenían una sola estación para los dos. Allí se apeó la señora, no sin antes ofrecerle su casa y prometerle alguna visita pues eran pocos los kilómetros que faltaban para Los Blancos y se podían hacer a pie.

Al llegar a su destino vio que solo había un apeadero pues el tren seguía hasta un pequeño pueblo de pescadores, llamado Los Nietos, donde algunas familias de la zona, pasaban los meses de más calor.

La mañana era calurosa, sin nubes, un sol brillante la iluminaba, desde el altozano en que se encontraba el pueblo se veía el mar. Un mar sin olas y muy azul, separado del Mediterráneo por una barrera natural. Parecía un cristal en el que se reflejara el cielo. Mirando hacia el este, hacia cabo de Palos, su mirada se detuvo en unas ruinas cerca de la carretera en lo que parecía haber sido un monasterio.

De camino a la escuela fue recogiendo flores silvestres para adornar la clase. Estaba nerviosa, todo era nuevo, empezando por el clima. Ya le sobraba la rebeca, que se había echado sobre los hombros. El pueblo tendría a lo sumo unas 20 casas. Cuando fue acercándose salieron a recibirla mujeres y niños. Los hombres, le comentaron, estaban en la mina o enfermos de silicosis. Eso no lo había oído nunca. Le dijeron que el polvo del mineral les atacaba los pulmones. Su vida laboral no era muy larga. Conoció a algunos, jóvenes todavía, pero imposibilitados para su trabajo, que era el único que había por allí.

Todos estaban contentos, deseosos de agradar a la maestra. Contó 15 niños que corrían alborozados a su alrededor. Eran gente sencilla, con rostros ajados por el sol y el trabajo. La llevaron a la escuela. Allí habían  preparado un pequeño desayuno que disfrutaron todos. Ese día no hubo clase. Se dedicó a hablar con las familias y a ordenar un poco todo aquello.

Esa tarde había quedado con el compañero del Llano para cambiar impresiones sobre el primer día. Quería conocer Cartagena y pensó que él sería un buen guía para recorrer también La Unión y la sierra minera. Le agradaba mucho y en su compañía no se sentía tan sola.

Pasaron los días y cada vez estaba más contenta de su suerte. Los atardeceres eran magníficos. Hacia poniente estaban las montañas y, cuando el sol caía sobre ellas, centelleaban como miles de cristales y todos los colores marrones, ocres, rojizos y hasta grises, se hacían más intensos. Aquel paisaje era grandioso y aterrador al mismo tiempo. Tanta belleza en la superficie y, a muchos metros bajo tierra, los hombres andaban en la semioscuridad que daban las lámparas de carburo arrancando el mineral con barrenos, picos y una cadena de vagonetas que transitaban por raíles cada vez más profundos.

El domingo que quedaron para recorrer los alrededores de La Unión se bajaron del tren en un apeadero llamado La Esperanza. La riqueza de la zona había sido la galena argentífera, mineral del que se sacaba el plomo y la plata. Desde los romanos se habían hecho negocios con ellos. También la blenda se daba bien por esas tierras, extrayendo de ella grandes cantidades de zinc.

Se dieron cuenta de que la minería tradicional había dejado de ser importante, pues se veían muchas minas abandonadas con su castillete en ruinas.

Fueron a desayunar a un bar de los alrededores y el dueño les comentó que había nuevos métodos para extraer de los estériles acumulados los preciados minerales, siendo más rentables que la minería tradicional.

Otro día visitarían la cantera Emilia y Portman. El Portus Magnus de los romanos, por donde sacaban la plata en barcos para financiar con ella las legiones del imperio.

El tiempo en la escuela transcurría sin sobresaltos. Los niños eran buenos y se aplicaban con interés en todo lo que aquella maestra joven les enseñaba.

Hasta que un día llegó una noticia que conmocionó a todos los vecinos. Era una orden por la que debían trasladarse al Estrecho de San Ginés. Allí les darían casas nuevas porque debajo de su pueblo, Los Blancos, adentrándose según decían en el Mar Menor, habían encontrado una buena veta de mineral que se iba a explotar para riqueza “de todos”.

Pues allá se fueron los vecinos y la maestra. Éste era un pueblo más grande con una iglesia a la que se accedía por medio de una escalinata. En él había ya dos maestros y, como siempre pasa, a ella le tocaron los más pequeños por ser la última en llegar. Estaba contenta ya que a medio día podía dar paseos con el compañero del Llano.

El día que fueron a ver Portman quedó desolada. Lo que había sido un gran puerto y una bonita playa era ahora un fangal de estériles causados por un lavadero de mineral llamado Roberto. ¿Cómo habían podido ser las autoridades tan inconscientes? ¿Por qué habían dejado perder tanta belleza? ¿Volvería algún día a ser como se veía en las fotos que nos enseñaron los vecinos?

Todo iba bien en la nueva escuela, pero a ese curso aún le quedaba un suceso más que trastornó la vida de todos los maestros de la zona. Por fin se iba a cambiar el viejo tren de carbón por un “Automotor”, así lo llamaban, que haría el mismo trayecto. Hasta aquí todo bien, estupendo, ya era hora de que jubilaran a la pobre máquina que, al subir la cuesta de la Esperanza, casi no podía y los jóvenes se bajaban para ir andando a su lado, hasta que el maquinista gritaba “Los maestros que suban”.

Bueno, a lo que iba. No llevaba funcionando ni 15 días cuando al nuevo tren se le rompió una pieza y tardó en llegar más de tres meses. Ya no tenían medio para llegar a las escuelas de la zona. Pero los jóvenes buscaron otra alternativa:en autobús hasta La Unión, después andando hasta la Venta del Descargador donde esperaban que pasara el médico del Llano, algún dueño de minas con coche y chófer, o incluso y lo más frecuente, los camiones de mineral. Los camioneros siempre paraban. Eran gente entrañable, buena de verdad. Les daba pena ver a los jóvenes  sin poder llegar a su trabajo y andando por la sierra en los meses más fríos, pues el “Automotor” se rompió de Navidad a Semana Santa. Todo un reto.

Otro domingo lo dedicaron a ver los edificios que habían construido en Cartagena algunos de los mineros a los que le sonrió la fortuna. Eran todos de estilo modernista y a cual más soberbio.

Como le costaba a la joven creer que esos edificios los hubieran mandado construir los mineros ricos, la llevó a la puerta de uno situado en la calle Mayor y vio tallados en madera, como si de una filigrana se tratara, los instrumentos que usaban en su trabajo.

Haciendo turismo y enseñando a sus alumnos acabaron el curso y, al año siguiente, volvieron a pedir los mismos destinos.

No pasó mucho tiempo sin que sonaran campanas de boda. Era lo natural, solo les separaba “una vía”. Al final, la veta de Los Blancos no llegó a explotarse. Del pueblo solo quedan las ruinas de algunas casas y los recuerdos en la memoria de aquella joven maestra y sus 15 alumnos.

Todo esto ocurrió en el año 1964. Ellos contarían todo esto a sus hijos y así Los Blancos no sería “un pueblo olvidado”.

Nota de la autora: a excepción del origen de la protagonista y la historia de amor que se relata, el resto es un fiel reflejo de las vivencias de la autora en su primera escuela. 

L

lunes, 25 de agosto de 2025

LA TRAGEDIA DEL HOMBRE QUE AMABA LOS AEROPUERTOS

 

LA TRAGEDIA DEL HOMBRE QUE AMABA LOS AEROPUERTOS

 

 

Las personas podemos sentirnos atraídas por cosas rarísimas, de una silla feísima que siempre estuvo coja,  era de la abuela y por eso la guardamos como una posesión valiosa o de un caniche con un genio endiablado que cuando te acercabas a decirle algo, por consideración a su dueña, empezaba a ladrar como un poseso y si podía y estabas a tiro intentaba darte un buen “viaje” ,su dueña decía que se ponía así porque estaba reafirmando  su personalidad pero para mí que el perro  tenía una mala leche terrible y su dueña era tonta del….

También conocí a una joven que tenia verdadera devoción  por el camisón que uso la noche antes de su primera comunión, tal es así que lo había enmarcado y lo tenía colgado en una pared del dormitorio como objeto de culto.

Eso también le pasaba al hombre de mi historia, tenía obsesión por los aeropuertos.

Vivía en una ciudad costera  con uno pequeño que usaban casi exclusivamente los turistas en verano.

Desde pequeño  había visto los aviones pasar por encima de su casa haciendo un ruido terrible pero a él no le importaba, solo pensaba en las historias y aventuras que viajarían dentro y los lugares maravillosos que podrían visitar.

Ya de mayor se aficionó a ir a su pequeño aeropuerto siempre que podía, se ponía en una cola (en todos los aeropuertos hay alguna) y entablaba conversación con sus vecinos preguntándoles donde iban, que países habían visitado, las costumbres, el clima, los paisajes, era como una abeja succionando el néctar de una flor, después se sentaba lo escribía todo   y memorizaba las informaciones para al día siguiente volver al aeropuerto y en la cola hacerlas suyas contándolas  como experiencias propias.

Los fines de semana iba a una ciudad cercana con un aeropuerto más grande y allí ampliaba información  y volvía a empezar

Y todo eso era porque nuestro amigo le tenía un miedo patológico a volar, se había sometido a terapias que no habían dado resultado, algunas veces hasta había comprado el billete pero a última hora no subió al avión.

Esto lo hacía ser muy desgraciado, la gran ilusión de su vida no podía realizarla por su miedo.

Un día se sintió mal en un aeropuerto, llamaron a su familia y el consejo de médicos decidió que la única forma de salvarle la vida seria volando a Alemania,  pues la cosa era urgente.

¡Que felicidad ¡ ¡ Iba a volar! Nadie le pregunto su parecer, no era él  quien tenía que tomar la decisión, otros la habían tomado ya, iba a cumplir su gran sueño aunque fuese en las peores condiciones.

El avión despego, era feliz, ¡Por fin volar!, ¡Ahora sí que sería un hombre libre sin las ataduras del miedo!

Murió entre las nubes, a pocos kilómetros de la ciudad de destino, pero murió feliz ¡Por fin había hecho realidad su sueño!

martes, 12 de agosto de 2025

LA SEDUCCIÓN

 

LA SEDUCCIÓN

 

 

 

 

Para mi la palabra seducción va unida a la palabra tiempo, tiempo para poder dirigir tus sentidos hacia aquello que te atrae, hoy día en que todo va tan deprisa, la palabra seducción ha quedado recortada a la simple atracción física cuando el seductor  y el seducido son seres humanos.

 

Pero también te puedes dejar seducir por una música, un manjar, un paisaje y porque no por un canto de sirenas como le paso a Ulises.

 

 No a todas las personas nos seduce lo mismo, nos sentimos atraídos y no sabemos porque, hacia algo que capta nuestra atención, que se va apoderando de todos nuestros sentidos  y  muchas veces si el seductor humano ni se da cuenta de ello.

 

A mi me parece maravilloso ser el sujeto pasivo de una seducción con mayúsculas, dejarte llevar, que sea el otro el que intente potenciar y dirigir todos tus sentidos hacia él, entonces no se analiza se vive en una laxitud cómoda, mecida por los impulsos hacia el seductor.

 

Para que la seducción sea total  tiene que llenar por completo, salir de ti para dirigir todo tu ser hacia aquello que te quita el sueño y que ha tomado posesión de tu vida.

 

Pero algunas veces adviertes que todo ha sido un sueño creado por tu imaginación o tu fantasía, una ilusión y te prometes no caer mas no dejarte seducir por nada ni por nadie.  ¡¡Pero es tan bonito, tan agradable, tan maravilloso mientras dura  que en el fondo de tu corazón estas deseando volver a caer!!

domingo, 10 de agosto de 2025

LAGRIMAS DE COLORES

 

LAGRIMAS DE COLORES   

 

Sentado en el cómodo sillón de mi biblioteca miro el atardecer que trae consigo la niebla y distorsiona los objetos y personas de la calle, mi único enlace con el mundo desde hace ya varios meses.

Tengo 58 años y estoy enfermo y solo.

Mi vida ha sido un constante negar los sentimientos para que las situaciones adversas no me hirieran. ¡Hizo un buen trabajo mi padre!  De niño no me dejaba derramar esas lágrimas blancas, transparentes, que servían para cicatrizar la humillación del alma, mientras él curaba la herida del cuerpo producto de algún juego o pelea.

--Los hombres no lloran (decía) eso los hace débiles, tienes que ir por el mundo apartándolos de tu camino y aliándote con los fuertes, esta es una lección que no tienes que olvidar.

¡Y no la olvide! Fui dejando de lado los sentimientos, los encerré en la caja de Pandora y guarde la llave en lo más profundo de mi conciencia, allí estaban: el amor, la amistad, la envidia, el odio, los buenos y los malos, porque a lo largo de la vida todos te hacen llorar.

Fui un hombre fuerte, triunfé en los negocios, me relacionaba bien pero siempre dentro de unos límites que nunca se traspasaban, no podían herirme, no debía llorar.

¡Cuántas noches amargas pasamos solos la botella y yo!

Murió mi padre, lo prepare todo con total eficacia pero como buen alumno no derrame ni una sola lágrima.

Ahora recordando los momentos de mi vida en los que podía haber sido feliz o al menos haberme liberado llorando, siento no haber sido del todo humano. Ya no hay tiempo, se me escapo con la sonrisa de aquel niño que no quise besar, con el cuerpo de aquella mujer que abrace y olvide, con las caricias que no me atreví a recibir ni a dar…

Sentado en el cómodo sillón de mi biblioteca y mirando el atardecer  lloro por la vida desaprovechada y mis lágrimas son negras, como las de un payaso al que se le está descomponiendo la máscara.

 

 

miércoles, 6 de agosto de 2025

LA MUJER DE LOS OJOS DE ARAÑA

 

 

 

LA MUJER DE LOS OJOS DE ARAÑA

 

Mis abuelos tenían una casona en el campo que había pertenecido a la familia  durante generaciones, me gustaba mucho ir a verlos, eran cariñosos, imaginativos,  siempre contaban historias interesantes y sabían inventar ingeniosos juegos. Delante de la casa había un precioso jardín con grandes macizos de tulipanes, una rosaleda, enredaderas de colores, margaritas y todas las flores llamativas y vistosas que te puedas imaginar, más alejado de la casa había un pequeño bosquecillo de pinos, era un lugar mágico, allí se podía jugar a todo lo imaginable: guerras, escondite, prendas… El día que coincidíamos todos los primos, era una verdadera fiesta.

No os he dicho que mi abuelo era pintor y le gustaba rodearse de colores, por eso cuidaba tanto ese jardín que te hacía sentir como si estuvieras dentro de un arco iris.

Por las noches nos sentábamos los niños a su alrededor cerca de la chimenea, y nos contaba historias de los cuadros que había pintado. Algunos no los sacaba en las exposiciones y si lo hacía, era solo para enseñarlos al público no para desprenderse de ellos, decía que había historias que solo él podía entender y los cuadros  tenían que estar con alguien que llegara más allá de la pintura, a su  esencia, a su espíritu.

El fin de semana era el cumpleaños de la abuela, nos desplazamos todos allí, gritos de alegría, risas, juegos, había amor en la familia y se notaba, pero al entrar a cenar encima de la chimenea había un cuadro nuevo, nuevo y terrible que acababa de terminar, representaba a una mujer que tenía los ojos tapados con unas telas como red de araña y sobre la boca una pegatina con  labios cosidos. Se adivinaba que tenía que ser hermosa, pero daba miedo. Muchas noches he soñado que se bajaba del cuadro y llegaba hasta mi cama, profiriendo un silencioso grito de auxilio, llego a aterrorizarme de tal manera que me negaba a entrar en el salón.

Al enterarse mi abuelo una noche nos reunió a todos para contarnos la historia de esa mujer. Había sido una de las mejores cantaoras de flamenco del mundo y le encargo un retrato, cuando estaba casi terminado ocurrió un terrible accidente que la dejo ciega. Ya nunca volvió a cantar, no solo había perdido la vista, sino también las ganas de vivir.  El abuelo terminó el cuadro queriendo plasmar en él, el sufrimiento y la desesperación de aquella pobre mujer.

La siguiente vez que fui ya no estaba, pero no olvidaré nunca todo el dolor que había detrás de los ojos de esa mujer araña.

 

 

 

 

sábado, 2 de agosto de 2025

LA CALABAZA

 

 

LA CALABAZA

 

¿Corría yo detrás de la calabaza? ¿O era ella la que me seguía? Lo que sí recuerdo es que íbamos cayendo por el terraplén  que hay al lado de mi casa, donde mi padre tiene un pequeño huerto, la dichosa calabaza no quería salir y yo tiraba y tiraba con todas mis fuerzas hasta que por fin salió y rodamos las dos cuesta abajo,  trompicones , culadas, volteretas, hasta que llegamos al llano, allí quedé sentada y allí quedó también la calabaza, pero cuál no sería mi sorpresa cuando mirándome  empezó a hablar, se parecía a las que tienen los niños a primeros de Noviembre con ojos y boca pero con expresión agradable,  se quejaba de los golpes y  lamentaba de su destino.

Pobre de mí decía, siempre que me nombran los humanos no es para alabarme precisamente,  pues dan calabazas a los malos estudiantes, a los enamorados no correspondidos y hasta hacía de regalo pobre en un concurso de TV, otras veces me meten en una olla a cocer  haciendo conmigo un potaje que tiene el nombre de una etnia.  ¡Ay ¡ ¡Ay! Cuantos bultos me han salido de los golpes!

Yo quería consolarla, le decía que también servía  para cosas buenas como transformarse en la carroza de Cenicienta, entretener a los niños cuando sentados alrededor de ella a primeros de Noviembre,  contaban cuentos de miedo y lo mejor de todo que el potaje ese  estaba riquísimo, pero no me hacía caso.

De pronto, como por arte de magia fue tomando un color brillante y ante mis atónitos ojos se transformó en una carroza blanca que me invitaba a subir y a dar un paseo. Fuimos por las nubes y más arriba, te podías caer sobre ellas y no hacerte daño,  abajo  se veía mi casa, el huerto…. y mi padre que corría como un loco por el terraplén.

El viaje por el cielo a bordo de la calabaza fue maravilloso, entrabamos y salíamos de nubes  negras, otras  blancas como el algodón, había rayos quietecitos y truenos con la boca abierta pero sin proferir ningún sonido.

Cuando desperté estaba en los brazos de mi padre y con los ojos busqué a mi amiga la calabaza, allí estaba toda destrozada y de verdad me dio pena…… Pero estaba tan bueno el dulce que preparó mi madre con ella….que con el estómago lleno se acabó la pena.

Desde entonces miro a las calabazas con respeto sabiendo que tienen magia dentro y que pueden transformar un gran golpe en algo tan maravilloso como un paseo por las nubes.